Saturday, August 24, 2019

¿Puede el Parlamento británico detener un “brexit” sin acuerdo?

 Londres, 14 ago (EFE).- A pesar de que el Parlamento británico se ha expresado en contra de un “brexit” sin acuerdo en tres ocasiones, sus opciones para frenarlo son en la práctica limitadas y pasan por tumbar al Gobierno o bien por intentar forzar la tramitación de una ley que obligue a retrasar la fecha de salida.

El primer ministro británico, Boris Johnson, está aparentemente determinado a ejecutar la ruptura con la Unión Europea (UE) el 31 de octubre aunque no haya pactado para entonces unos términos de su marcha con Bruselas, lo que por ahora parece improbable.

Ante esa perspectiva, diputados moderados de todo el arco parlamentario utilizan los últimos días del receso veraniego para trazar estrategias dirigidas a hacer descarrilar esos planes cuando la Cámara de los Comunes retome su actividad, el 3 de septiembre.

El tiempo juega en su contra. Contarán con poco más de 20 días útiles de sesiones para poner en práctica sus maniobras, unos pocos más si se decide programar actividad extraordinaria los viernes o bien se cancela el tradicional receso para facilitar las conferencias anuales de los partidos.

Otra dificultad añadida es que el Gobierno controla la agenda parlamentaria, por lo que los diputados contrarios a una salida abrupta deben buscar mecanismos poco convencionales para tomar la iniciativa legislativa y necesitan para ello la complicidad del presidente de los Comunes, John Bercow. 

Estas son algunas de las opciones que barajan los diputados moderados:

– Votar en contra de un “brexit” duro:

Los diputados pueden presentar y aprobar una moción que exprese su oposición a una salida sin acuerdo de la UE. Es la opción más sencilla de llevar a cabo, pero por sí sola no evitará un “brexit” abrupto, dado que el Ejecutivo puede ignorar la posición de la Cámara. 

Aún así, la votación agregaría presión sobre Johnson, por lo que el Gobierno podría negar el tiempo parlamentario para presentar mociones que no provengan de Downing Street. En ese caso, el presidente de los Comunes debería acceder a convocar un debate de emergencia.

– Entorpecer la acción de Gobierno:

El Parlamento puede enmendar las legislaciones que presente el Gobierno entre septiembre y octubre para limitar la capacidad de maniobra del primer ministro. 

En julio, los diputados ya trataron sin éxito de bloquear el uso de fondos de algunos ministerios en caso de un “brexit” sin acuerdo y podrían volver a intentarlo en caso de que Johnson presente alguna nueva legislación antes de la ruptura.

En cualquier caso, por esa vía limitarían la capacidad del Gobierno para actuar en el supuesto de una ruptura abrupta, pero no podrían evitar el “brexit” a no ser que el primer ministro decidiera desistir de sus planes ante las dificultades planteadas.

– Exigir por ley una prórroga:

En abril, los diputados enmendaron una de las propuestas sobre el acuerdo del “brexit” de la entonces primera ministra, Theresa May, para tomar el control de la agenda parlamentaria y tramitar una norma que obligaba a pedir una prórroga a Bruselas. 

En aquella ocasión, sin embargo, May ya había solicitado una extensión al plazo de salida, por lo que no se pudo comprobar si el Gobierno habría cumplido la orden del Parlamento o bien si habría buscado algún mecanismo para esquivarla.

De igual manera, no está claro cómo reaccionaría el Gobierno de Johnson ante una iniciativa similar. 

Además, las oportunidades para tomar el control son en esta ocasión menores, dado que difícilmente el primer ministro presentará un acuerdo de salida ante los Comunes que los diputados puedan enmendar. 

– Derribar el Gobierno de Johnson:

El líder de la oposición laborista, Jeremy Corbyn, ha sugerido que está dispuesto a presentar una moción de censura en los primeros días del curso parlamentario si cree que tiene opciones de ganar. 

Para que prospere, deben votar en contra de Johnson algunos diputados conservadores críticos con su propio líder y contrarios a un “brexit” sin acuerdo.

El primer ministro cuenta con una mayoría de tan solo un voto en la Cámara Baja, por lo que una pequeña rebelión en sus filas puede hacerle perder la moción.

Si eso ocurre, el Parlamento tendrá un plazo de 14 días para dar su respaldo a un Gobierno alternativo. De lo contrario, el primer ministro puede aferrarse el cargo y tendría la potestad de convocar unas elecciones para una fecha posterior al 31 de octubre, lo que impediría que otro jefe del Ejecutivo detuviera el “brexit”.

Las opciones de que diputados de diversos partidos acuerden un Gobierno de unidad para frenar una salida sin acuerdo son limitadas, debido a que el Partido Laborista insiste en que solo aceptará a Corbyn como primer ministro, lo que reduce las opciones de que “tories” moderados se sumen a la iniciativa.