Monday, September 27, 2021

Primer discurso del Papa Francisco en México

El Papa Francisco se encontró este sábado con el presidente mexicano Enrique Peña Nieto en el Palacio Nacional, la primera vez que un pontífice ingresa a ese edificio, para abordar su preocupación por la violencia, corrupción y pobreza que golpean a este país.

El pontífice fue recibido por millares de fieles en el céntrico Zócalo, una plaza construida sobre las ruinas de templos prehispánicos y donde se encuentran la catedral y el Palacio Nacional.

Peña Nieto le esperaba a las puertas del Palacio junto a miembros de su gabinete y del episcopado.

“Espero que el Papa haga conciencia en nosotros sobre esos problemas” de corrupción, pobreza y discriminación, dijo a la AFP Adán González, un contratista industrial retirado de 68 años, quien llegó al Zócalo de madrugada para ser de los primeros en la valla frente a la catedral.

El prelado salió en el papamóvil de la Nunciatura Apostólica, donde pernoctó. Pero antes se acercó a saludar a los fieles que lo aguardaban, entre estos ancianas y un grupo de minusválidos en sillas de ruedas.

“Su visita nos llena de esperanza, nos refuerza el espíritu. Es un país con mucho dolor por este problema tan grande que tenemos de la violencia”, dice Ema Torres, una ama de casa de 70 años que esperaba al Papa desde el amanecer frente a la Nunciatura.

El encuentro de este sábado constituye la primera vez que un presidente mexicano recibe en el Palacio al jefe de la Iglesia católica, un gesto simbólico en un país devoto pero con una larga tradición laica y que apenas en 1992 restableció relaciones diplomáticas con el Vaticano.

La visita del papa a México fue buscada con insistencia por el gobierno de Peña Nieto, que ha sido blanco de fuertes críticas por la situación de derechos humanos en el país y casos como la desaparición y presunta masacre de los 43 estudiantes de Ayotzinapa.

Tras el encuentro con el presidente, el pontífice visitará la catedral metropolitana para, en la tarde, encabezar uno de los actos espirituales más esperados de su visita: la misa en la Basílica de la Virgen de Guadalupe, a quien Francisco ha encomendado su viaje.