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June 26, 2022

El costo de la violencia doméstica

Un grupo de mujeres acompañadas por sus hijos marchan hoy, sábado 24 de octubre de 2015, contra la violencia doméstica en Chicago, Illinois (Estados Unidos). Decenas de personas vestidas de blanco y morado, participaron hoy en el barrio Pilsen de Chicago en una marcha y vigilia contra la violencia doméstica organizada por el grupo Mujeres Latinas en Acción. Los participantes se agruparon detrás de pancartas con consignas como "Rompe el silencio", "Podemos parar la violencia", "Ni una víctima más" y "Basta. No más violencia", y recorrieron varias calles del barrio latino en una mañana lluviosa. EFE/Enrique García Fuentes
Un grupo de mujeres acompañadas por sus hijos marchan hoy, sábado 24 de octubre de 2015, contra la violencia doméstica en Chicago, Illinois (Estados Unidos). Decenas de personas vestidas de blanco y morado, participaron hoy en el barrio Pilsen de Chicago en una marcha y vigilia contra la violencia doméstica organizada por el grupo Mujeres Latinas en Acción. Los participantes se agruparon detrás de pancartas con consignas como “Rompe el silencio”, “Podemos parar la violencia”, “Ni una víctima más” y “Basta. No más violencia”, y recorrieron varias calles del barrio latino en una mañana lluviosa. EFE/Enrique García Fuentes

Miami, 29 oct (EFE).- Los refugios para las víctimas de violencia doméstica en los Estados Unidos buscan a diario recursos para poder ampliar sus servicios. La necesidad se palpa en la cantidad de esos centros que aplican para obtener donaciones de fundaciones y empresas del sector privado.

“Todos los días tenemos mujeres de todas las razas y condiciones sociales buscando ayuda, y no llegan solas, vienen con sus hijos, a veces uno o dos, pero llegamos a tener madres hasta con seis niños” aseguró a Efe Adelita Serena, directora de Servicios Residenciales del albergue Weave en el Condado de Sacramento, California.

Los gastos que enfrentan los refugios de víctimas de violencia doméstica, a las que está dedicado el mes de octubre en los Estados Unidos, son tantos como el número de personas que buscan ingresar a uno de estos programas de estancia de 45 a 60 días.

“El refugio salvó mi vida y la de mis hijas, aunque al principio pensaba que tal que nos saquen porque en el tiempo que estuve allí siempre estuvo llena la casa, no había cupo”, explicó María Carmona, víctima de violencia doméstica.

Por lo general estos albergues son casas grandes, con más de diez cuartos, varios baños, cocinas espaciosas, jardín y hasta sala de descanso y juego. Sin embargo, Carmona asegura que lo más importante para ella era que en el refugio sentía que estaba escondida tanto del mundo como de su agresor.

“Es muy complicado y costoso dar seguridad y confianza a una víctima de violencia doméstica, a los niños y adolescentes que también son víctimas y hasta los familiares que dependen de estas víctimas”, explicó María Dolores Salomone, directora ejecutiva de Women’s & Children’s Crisis Shelter en Whittier, en el condado de Los Ángeles.
Salomone asegura que en el albergue que dirige hasta las abuelitas de las víctimas han llegado a refugiarse.

El 85% de las personas que acoge este centro son hispanas, y precisamente son estas familias latinas las que llegan pidiendo refugio para un mayor numero de personas. “Hasta ocho personas de una misma familia hemos alojado”, subraya.

Pese a que la mayoría de albergues reciben subvenciones de los gobiernos estatales, e incluso federales, los fondos no alcanzan a cubrir los costos de operación de estos centros. Por eso, las directivas de estos albergues se dedican todo el año a recolectar fondos, de la comunidad y de fondos privados.

“La necesidad es mucha, este año recibimos más de 600 aplicaciones de albergues de diferentes lugares del país para recibir una subvención de nuestra fundación, y lamentablemente no podemos ayudarles a todos”, explicó a Efe Anne Crews, miembro de la junta de The Mary Kay Foundation y vicepresidenta de Relaciones Públicas de Mary Kay Inc.

De los cientos de albergues que solicitaron fondos a la fundación a la que pertenece Crews, 150 lograron una subvención de 20.000 dólares, lo que significa un total de 38,6 millones de dólares de donación en el 2016.

Según las estadísticas de Mary Kay Foundation, más de la mitad de los receptores de estas subvenciones utilizan los fondos para sufragar los gastos básicos de sus operaciones.

No obstante, los albergues tienen libertad de invertir los fondos en otras necesidades. En el Norte de Carolina un refugio decidió invertir el dinero para pagar un conductor que pudiera llevar las víctimas a entrevistas de trabajo.

Aparte de los arreglos de infraestructura y seguridad, el dinero del presupuesto se invierte en los servicios que brindan estos albergues, como ayuda psicológica, médica, legal, educativa, de inmigración, de consejería y hasta atención a las mascotas.

A la lista se suman los entrenamientos especiales del personal que puede hacer la diferencia entre la vida y la muerte, explica Salomone, que pone como ejemplo la llamada que recibió una de las operadoras.

“Era un abusador que estaba buscando a su víctima y preguntó qué clase de ayuda daban en ese numero de teléfono, la operadora respondió que era ayuda psíquica, así pudimos evadirlo”, señaló.
Según la Coalición Nacional contra la Violencia Doméstica, unos 38 millones de personas en todo el país (el 75 % de ellas mujeres) son víctimas de este crimen.
“Es una lucha que cuesta mucho esfuerzo y queremos que la comunidad se involucre, haciendo donaciones, no es un trabajo solo del mes de octubre, sino de todo el año” concluyó Crews.