Tuesday, September 29, 2020

Sacramento sigue en tensión diez días después de la muerte de Stephon Clark

Los Ángeles, 28 mar (EFE).- Diez días después de la muerte a manos de agentes de la policía de Stephon Clark, un afroamericano de 22 años que estaba desarmado y en el patio de la casa de sus abuelos cuando falleció, Sacramento (California) sigue en tensión por las protestas que reclaman justicia y el fin de la brutalidad policial.

Cientos de personas se concentraron el martes en el ayuntamiento de la capital californiana, que tenía previsto albergar una sesión especial para analizar y estudiar una muerte que ha conmocionado a Sacramento y que ha alcanzado relevancia en todo el país.

Stevante Clark, hermano de la víctima, interrumpió esa reunión gritando en repetidas ocasiones el nombre de Stephon y posteriormente se sentó sobre la mesa delante del alcalde de Sacramento, Darrell Steinberg.

Una decena de personas, con gritos y palmas, siguieron la acción de protesta del joven.

Las imágenes de los medios locales mostraron a algunos de estos manifestantes empuñando su teléfono móvil como si apuntaran con un arma, una referencia a los agentes Terrence Mercadal y Jared Robinet que dispararon en veinte ocasiones al cuerpo de Stephen Clark y que aseguraron, en su explicación oficial, haber confundido el celular que llevaba en la mano el fallecido con una pistola.

Manifestantes de “Black Lives Matter” (Las vidas negras importan) marchan hoy, jueves 7 de julio de 2016, en Nueva York (Estados Unidos). En todo Estados Unidos, cientos de personas han protestado contra los actos violentos en contra de hombres negros cometidos por oficiales de policía. EFE

Fuera de la sala, las personas concentradas acusaron de racismo y brutalidad a las autoridades y mostraron carteles con lemas como “Descansa en poder, Stephon Clark”, “Que le jodan a la Policía de Sacramento” o “Si nosotros no conseguimos justicia, ellos no tendrán paz”.

La sesión especial en el ayuntamiento fue suspendida temporalmente ante las protestas, pero finalmente el alcalde Darrell Steinberg decidió aplazarla a otro día: “Es mi deber, ante todo, ser capaz de garantizar la seguridad de todos aquí y no estoy seguro de que podamos hacerlo. Así que vamos a suspender la sesión”.

Los manifestantes se dirigieron también al Golden 1 Center, el estadio en el que juega el equipo de la NBA Sacramento Kings, y por segunda vez en menos de una semana cortaron los accesos a este recinto deportivo que este martes recibía como visitante a los Dallas Mavericks.

Las estimaciones apuntan que unas 4.000 personas pudieron entrar el martes a un estadio que, de media, supera los 17.000 asistentes en cada encuentro.

Los partidos de los Sacramento Kings se han convertido en una expresión más de la rabia de la ciudad y el pasado domingo los jugadores de este equipo vistieron camisetas negras con las consignas “rendición de cuentas” y “somos uno”.

Se espera que las movilizaciones continúen hoy en la ciudad californiana, mientras que mañana jueves se celebrará el funeral por Stephon Clark en la iglesia Bayside Boss.

Las autoridades, en un intento de calmar los ánimos, anunciaron el martes que el fiscal general de California, Xavier Becerra, supervisará de manera independiente la investigación.

El jefe de la Policía de Sacramento, el afroamericano Daniel Hahn, afirmó que tiene “completa confianza” en los detectives de su cuerpo, pero apuntó que la incorporación de la Fiscalía californiana a esta investigación es algo beneficioso debido a las “emociones extremadamente fuertes, la indignación y el dolor” que se han registrado en la ciudad.

Por su parte, Xavier Becerra, que también revisará las prácticas y los procedimientos de la Policía de Sacramento, aseguró que su equipo y él harán todo lo posible para garantizar que la investigación sea “justa, exhaustiva e imparcial”.

Según el relato, las grabaciones de audio y los vídeos facilitados la pasada semana por las autoridades, una persona llamó al 911 el 18 de marzo por la noche asegurando que alguien había roto las ventanas de su vehículo y dijo que el individuo todavía estaba merodeando por el barrio.

Cuando los agentes se desplazaron al lugar, un helicóptero les indicó que había localizado a un sospechoso saltando por una valla y entrando a otro patio.

Los agentes de la Policía lo persiguieron, le gritaron que se detuviera y que levantara los brazos. Apenas unos segundos después, le dispararon en 20 ocasiones.

Los agentes creían que Clark llevaba un arma en ese momento, pero en el lugar solo se halló su teléfono móvil.

Uno de los detalles que ha levantado más suspicacias se registró minutos después del tiroteo cuando, ya con los agentes de refuerzo en el lugar, un oficial pidió a los policías que dispararon a Clark que silenciaran las cámaras que llevaban adheridas a su uniforme.

En una rueda de prensa celebrada el pasado lunes, Sequita Thompson, abuela de Clark, resumió el sentir de los familiares: “¿Por qué no le dispararon en el brazo? ¿Por qué no le dispararon en las piernas? ¿Por qué no mandaron a los perros? ¿Por qué no usaron la pistola de descargas eléctricas? ¿Por qué?”.