Friday, September 17, 2021

Cómo leer las etiquetas de los alimentos

Por: Verónica Vázquez

  • Acostumbrarse a leer siempre las etiquetas no es fácil, pero es muy importante para cuidar nuestra salud.
  • Gracias a la información nutrimental que ahora se exige en los alimentos procesados, es fácil darse una idea de cuánta grasa se está ingiriendo en una ración.

En un país como México en donde las cifras de sobrepeso y obesidad son alarmantes, el aprender a leer e interpretar lo que nos dicen las etiquetas nutrimentales es fundamental para organizar las dietas de cada uno de forma particular, dependiendo de lo que nos sobra o nos falta.

Hoy en día las empresas que se preocupan por la alimentación de sus consumidores, incluyen en el empaque de sus productos una etiqueta nutrimental, la cual nos permite conocer las propiedades nutritivas de lo que comemos. Una leída rápida a la etiqueta de “datos de nutrición” puede ayudarlo a detectar los alimentos que son buenos para su salud.

Los datos de nutrición en las etiquetas de los alimentos nos dicen qué nutrientes o componentes de los alimentos necesita nuestro cuerpo para crecer, desarrollarse y mantenerse saludable, además de cuántos de esos nutrientes se encuentran en una ración. 

La etiqueta de los alimentos puede ayudarnos a tomar decisiones acerca de los alimentos que debemos comer. Los datos de nutrición de la etiqueta se encuentran fuera de la mayoría de los paquetes de alimentos.

Antes de ingerir un alimento hay que buscar la información nutricional, presentada habitualmente en tablas de una forma precisa y de tipo numérico como: calorías, proteínas, grasas, colesterol, carbohidratos, azúcares, almidones, fibra dietética, minerales y vitaminas entre otros. Si pasamos por alto dicha información podemos rebasar la ingesta recomendada y tener problemas de sobrepeso y obesidad.

Después, pongamos especial cuidado en la cantidad de grasas TRANS (siglas en inglés fat acids TFA) contenidas en el producto, que es un tipo de ácido graso insaturado que se encuentra principalmente en los alimentos industrializados como la margarina, pasteles, galletas y frituras. Las grasas TRANS aumentan los niveles de lipoproteínas de baja densidad (LDL) y disminuyen las lipoproteínas de alta densidad (HDL, lo que se llama “colesterol bueno”) lo cual provoca un mayor riesgo de sufrir enfermedades cardiovasculares asociadas con el desarrollo de algunos cánceres y diabetes tipo II.

Asimismo, leamos con cuidado las leyendas precautorias o de advertencia que se incluyen en las etiquetas: “aliméntate sanamente”, “acompáñalos con leche”, “30 minutos de ejercicio al día”, “sin ácidos grasos TRANS”, ya que generalmente nos dan una orientación extra para mejorar nuestra alimentación.

Cuando se relacione con alimentos o bebidas que se expendan al público en presentaciones con propiedades terapéuticas, observemos la leyenda: “este producto no es un medicamento”. Otro punto importante a revisar es la caducidad, dato que nos informa la fecha límite para consumir el alimento o bebida. 

Igualmente, cuidemos que el producto no esté adulterado. Se considera adulterado cuando por “su naturaleza o composición no corresponda al etiquetado, envase, expendio, número de autorización o haya sufrido tratamiento que disimule su alteración”.

A la par, no menos importantes que los antes mencionados, examinemos la denominación genérica o específica del producto, la identificación del lote y en términos generales, la condición del procedimiento al que se ha sometido el producto, incluyendo el tamaño del producto y la porción.

Porque es real que leer las etiquetas de los envases es muy importante, pero también es cierto que de nada sirve si no sabemos traducirlas. Y aunque parece complicado entender ese sin fin de leyendas, que comúnmente aparecen en las etiquetas, no es ninguna tarea científica. 

Por tanto, es recomendable que la próxima vez leas cuidadosamente las etiquetas antes de consumir los alimentos para conocer los siguientes puntos:

¿Para qué leer las etiquetas?

  • Para conocer la fecha de elaboración y caducidad del alimento.
  • Identificar los ingredientes y aditivos que contiene.
  • Conocer las características nutrimentales de los alimentos.

Verónica Vázquez es periodista, directora de la revista enksa y colaboradora en diferentes medios de comunicación en México. La vida me ha enseñado que “si lo crees, lo creas”… sígueme en: facebooktwitterinstagram.