Thursday, September 16, 2021

Oradora en su ceremonia de graduación se destaca igualmente como maratonista

Nota del Editor: El Taller Anual de Periodismo Mosaico para los estudiantes de secundaria del Área de la Bahía es un curso intensivo de dos semanas en periodismo. Con base en la sala de redacción del Diario Spartan, de la Universidad Estatal de San José. Los estudiantes de Mosaico redactan  reportajes y fotografían sobre historias reales, bajo la guía de periodistas profesionales.

Por Emilio Gonzalez-Lu

Taller de Periodismo Mosaico

Arlet Miranda Torres muestra orgullosamente sus medallas.  (Ruth A. Rodríguez/Mosaic Staff Photographer).

Arlet Miranda Torres y una de sus colegas crearon un lema de entusiamo para motivarse mutuamente durante sus competencias en las carreras de resistencia.

“El dolor es pasajero, el orgullo es para siempre”.

Ese lema define a Arlet, una estudiante americana primera generación, quien vive con su madre y dos hermanos. Su padre fue deportado cuando ella tenía ocho años de edad, y durante la mayor parte de su vida fue críada y educada solamente por su madre. Cuida de sus hermanos y de sus problemas de comportamiento.

El tener que lidiar con los desafíos en su familia es una labor difícil, por ello, el correr a campo traviesa y en pistas por años, desde cuando estaba en cuarto grado, ha sido una salida para la presión que ha sentido. La intensidad en el deporte provó ser efectiva para Arlet en la escuela secundaria para enfocarse en la gran cantidad de tareas, cuando se presentaban difíciles. El trabajar duro para ser una buena estudiante es un desafío y el contar con una forma de salida y alivio mantuvo siempre su mente clara.

Su identidad como corredora no estuvo limitada a la pista deportiva. Para poder pagar las cuentas, también ayudaba a su madre recogiendo y haciendo entregas para Doordash.

Pero el ser una corredora ávida desde una edad temprana, provó también ser un arma de doble filo. Arlet entró a su primer año en la escuela secundaria James Lick como un rayo, con un récord de una milla en 6 minutos y 17 segundos, pero sufrió una herida en sus músculos de los cuádriceps.

En su siguiente año, regresó a las carreras, solamente para afectar una de sus piernas con tendinitis.

Aún así, pudo superarlo manteniéndose en el primer puesto en la competencia. Llegó a las finales de la Sección de la Costa Central (CCS), la carrera que determinaría si ella podría competir en el campeonato del estado, sin embargo terminó un puesto afuera para calificar.

De todas formas, ella nunca dejaba que situaciones como la anterior la deprimiera.

“Para mí, no es el ganar. Para mí, todo es acerca del momento y de mejorar”, comentó. “Prefiero obtener un tercer lugar y un tiempo más rápido en lugar de un primer puesto y tiempo más lento”.

En su tercer año durante su carrera a campo traviesa, inexplicablemente bajó la intensidad. De repente, no pudo correr tal como lo hacía y se quedó atrás. Fue entonces cuando Arlet descubrió que tenía anemia por dificiencia de hierro, lo cual afectó y disminuyó su resistencia.

“Llegué a un punto donde quería parar de correr”, dice.

Arlet Miranda Torres se posiciona para iniciar su entrenamiento.  (Ruth A. Rodríguez/MOSAIC).

También estaba enfrentando dificultades en el salón de classes. La anemia, que la dejó mareada, dificultaba que pudiera enfocarse. Sin embargo, con dedicación, Arlet pudo mantener sus calificaciones altas.

Incluso durante esta crisis, ella nunca dejó a un lado sus resposabilidades de ser co-capitana de sus colegas.

Pero, las dudas comenzaron a oscurecer su mente: ¿les importa? se preguntaba. Su entrenador y sus colegas la animaban, pero sintiéndose lenta la llevó a través de un estado mental escurridizo.

“Yo sé lo que es sentirse nadie, pero es la forma como me llegué a sentir”, dijo. “Sé que es un cliché, pero no te das cuenta de cómo llegaste a estar hasta que esa sensación desaparece”.

Atrasándose le dio una nueva perspectiva. Duplicó su deseo de mejorarse constantemente después de ese año.

Recuperó su poder a través del ultimo año de estudios, regresando como una de las corredoras de resistencia más rápida de la escuela secundaria James Lick. Se convirtió en la capitana de los equipos tanto para carrera a campo traviesa como de pista. Estuvo en las finales de CCS, pero nuevamente quedó un puesto afuera para proseguir en la competencia estatal.

Y no solamente volvió a obtener su velocidad anterior, como estudiante en el ultimo año, consiguió correr una milla en un tiempo de 5 minutos y 38 segundos, dejando atrás con más de 30 segundos el récord que marcó durante el segundo año de estudios en James Lick.

Después de su duro trabajo en la pista y carrera a campo traviesa, Arlet salió de la escuela con un total de 37 medallas, 34 de las cuales tienen su origen en su actividad deportiva.

Pero su medalla favorita es la 37, la cual recibió por ser la estudiante con las más altas calificaciones, lo que la hizo merecedora a ser quien diera el discurso de las graduadas de su promoción. Arlet tiene ahora una beca completa para UC Berkeley, donde ella tiene planes de graduarse en Ciencias de Computación.

Seguirá corriendo ya sea para la universidad o para un equipo de club.

Frecuentemente vienen a su mente algunas palabras de motivación que su entrenador le dijo cuando estaba enfrentada a su adversidad.

“Tienes que terminar la carrera con una sonrisa, no importa el resultado”.

Valedictorian runner https://laoferta.com/2019/07/25/valedictorian-runner/

Gracias por compartir esta historia con los lectores de La Oferta, a: Mosaic Journalism Workshop, a student project of the Dow Jones News Fund, Bay Area News Group, CCNMA: Latino Journalists of California, and San Jose State University.