Thursday, January 20, 2022

Caminar con zapatillas sin cordones, símbolo del sufrimiento del migrante

El guatemalteco Celso López, quien pidió que no fuese divulgado su rostro, muestra sus zapatillas sin cordones, el domingo 22 de diciembre de 2019, durante una conversación con Efe en Tucson, Arizona (EE.UU.). EFE/María León

Tucson (EE.UU.), 24 dic (EFE).- Los cordones de las zapatillas deportivas se han convertido en un símbolo del sufrimiento de los inmigrantes indocumentados y su falta en una señal para todos aquellos que quieren aprovecharse de su desesperación.

Además del “sueño americano”, cuando son detenidos en la frontera, los indocumentados pierden los cordones o “agujetas”, pues los agentes migratorios de EE.UU. se los quitan para evitar que se autolesionen y cuando son devueltos a México llevan por ese motivo los zapatos sin amarrar, lo que los hace fácilmente reconocibles.

“Además de que es difícil caminar sin las agujetas, te hace sentir mal, es como si quisieran avergonzarte”, dice a Efe el guatemalteco Celso López.

Las zapatillas de color azul de López muestran lo duro que ha sido su recorrido, lo mucho que ha tenido que recorrer en estos últimos tres meses.

Están gastadas, sucias de tierra y tienen unos cuantos agujeros, pero además no tienen cordones. El “migra”, dice López, refiriéndose al agente fronterizo que lo detuvo, le pidió que se los quitara.

Quienes caminan sin agujetas son un blanco fácil para los traficantes de humanos y los cárteles del narcotráfico, porque equivale a no tener contactos ni soporte en las a menudo peligrosas ciudades fronterizas de México y los Estados Unidos.

La esposa y los dos hijos de López lo esperan en Las Vegas (Nevada), según cuenta este inmigrante, quien fue testigo en México de cómo un grupo de jóvenes golpeaban a un migrante solo para arrebatarle una bolsa con naranjas que alguien le había regalado.

El guatemalteco Celso López, quien pidió que no fuese divulgado su rostro, muestra sus zapatillas sin cordones, el domingo 22 de diciembre de 2019, durante una conversación con Efe en Tucson, Arizona (EE.UU.). EFE/María León

“Hay muchos riesgos, te asaltan, inclusive corres el riesgo de que te secuestren, creen que porque tienes un familiar en los Estados Unidos, ellos van a pagar mucho dinero por ti”, subrayó.

López ansía poder reemplazar cuanto antes su calzado, pero entre tanto la imagen de un par de “agujetas” se ha convertido en el símbolo de la campaña “Lazos involuntarios” emprendida por una treintena de albergues que en conjunto brindaron ayuda a más de 320.000 migrantes en 2019 en ambos lados de la frontera.

El objetivo de está campaña es denunciar el peligro que corren a diario los inmigrantes a los que se les aplica el Protocolo de Protección Migrante (MPP), más conocido como “Quédate en México”.

En virtud de ese programa, que se inició a comienzos de año, se envía a los indocumentados a México para que esperen allí mientras avanza su caso de petición de asilo. Ya son cerca de 50.000 los que aguardan en el país vecino, cada uno con una historia diferente, pero la gran mayoría con algo en común.

“(El crimen organizado) Sabe muy bien que si ven a una persona caminando sin agujetas es porque la acaban de deportar de los EE.UU.”, dice a Efe Katie Sharar, vocera de la Iniciativa Kino Para la Frontera, organización que asiste a migrantes en la Nogales estadounidense y la mexicana.

Estos miedos no son infundados, de acuerdo a un reporte dado a conocer a principios de este mes por Human Rights First.

La organización de derechos humanos ha documentado 636 casos de secuestro, tortura, violación, asalto y otros ataques violentos en contra de migrantes que solicitaron asilo político en los EE.UU. y fueron llevados a México siguiendo el protocolo.

María León