Saturday, January 22, 2022

Los inviernos en Moscú ya no son lo que eran

EFE/EPA/MAXIM SHIPENKOV

Moscú, 26 dic (EFE).- Los inviernos rusos ya no son lo que eran, al menos en Moscú. La capital rusa vive estos días el mes de diciembre más caluroso de la historia. Y no sólo es que las temperaturas no bajen de cero, sino que no hay ni rastro del tradicional manto de nieve que cubre habitualmente sus aceras y parques en esta época del año.

“Este año es realmente único por sus anormales condiciones climatológicas. Muchas plantas hasta se han equivocado de estación”, comentó hoy a Efe Antón Dubiniuk, encargado del Jardín Botánico adscrito a la Universidad Estatal de Moscú.

TEMPERATURAS PRIMAVERALES

Los termómetros marcan estos días entre 6 y 7 grados por encima de la norma, lo que tiene a los expertos confundidos, a los moscovitas nerviosos y a los niños inquietos ante la posibilidad de unas vacaciones navideñas sin trineo.

Según las previsiones, la temperatura media en diciembre estará ya con toda seguridad por encima de cero – ningún día ha marcado temperaturas negativas – y es muy probable que 2019 sea declarado el año más cálido en 140 años de observaciones meteorológicas (1879).

La especialista del Centro de Meteorología de Rusia Marina Makárova comentó a Efe que en los últimos diez años los inviernos han sido más cálidos y menos nevosos de lo habitual, pero el de 2019 se lleva la palma.

Si en un diciembre cálido – 1960 y 2008 – hubo diez días de nieve, en este mes ha habido sólo cinco días (16 milímetros frente a los 56 de media mensual). El problema no sólo es la falta de nieve, sino que la poca que ha habido se ha derretido nada más caer debido a las altas temperaturas.

LOS OSOS NO HIBERNAN Y LAS FLORES BROTAN

EFE/EPA/MAXIM SHIPENKOV

Los osos de los zoológicos son incapaces de hibernar. Las pistas de hielo se derriten. Las “gorki”, las montañas de nieve en los parques desde las que se deslizan los niños y no tan niños en sus trineos, están cubiertas de hierba. Hasta las flores han comenzado a brotar.

“Este largo período de altas temperaturas nos ha regalado unas cuantas curiosidades. En nuestro jardín han aparecido flores y brotes verdes. Y es que la tierra no tenido tiempo de congelarse”, comentó Dubiniuk.

El jardinero mencionó entre esas “curiosidades” y “milagros” las campanillas de invierno, crocos, hellebores y prímulas, y arbustos como el redodendro, la forsitia y las daphnes.

EL FRÍO MATA LOS VIRUS

Las anómalas temperaturas también influyen en el estado de ánimo y en la salud de los moscovitas. Y es que se juntan las altas temperaturas, la ausencia de nieve y la falta de luz.

“Es verdad que estos días hay más catarros. El ser humano reacciona tanto a la temperatura como a la falta de sol. Ya lo dice el dicho: ‘El frío mata los virus'”, destaca Makárova.

Eso sí, en un intento de rebajar el alarmismo social, Makárova evoca la estrofa de Alexandr Pushkin (“Yevgueni Oneguin”, 1825) en la que el famoso poeta ruso recuerda un año en el que la nieve se hizo esperar hasta enero.

RUSIA Y EL CAMBIO CLIMÁTICO

Con todo, reconoce que las altas temperaturas de este año son parte de una tendencia general no sólo en Moscú, sino en toda la Rusia europea, desde el Báltico hasta los Urales.

En cuanto al cambio climático, recuerda que los expertos han pronosticado que los “episodios cálidos” se repetirán a partir de ahora con mayor frecuencia e intensidad.

En su última rueda de prensa anual, el presidente ruso, Vladímir Putin, ya admitió que Rusia se calienta “dos veces más rápido de media que el resto del mundo”, aunque puso en serias dudas de que el desencadenante del cambio climático sea precisamente el hombre.

Ignacio Ortega