La Oferta

December 1, 2022

¿Puede (y quiere) Nueva York acabar con la segregación en sus escuelas?

Fotografía del 20 de diciembre de 2019 la entrada de una escuela pública del Distrito 15 de Brooklyn en Nueva York (EEUU). EFE/Mario Villar

Nueva York, 25 dic (EFE News).- Oficialmente, la segregación racial en las escuelas es ilegal en Estados Unidos desde 1954. En la práctica, continúa dándose en buena parte del país, incluida Nueva York, escenario de un encendido debate en torno a la necesidad de crear escuelas más diversas y con oportunidades para todos.

Con más de un millón de alumnos, el sistema educativo público de la Gran Manzana es el mayor del país y también uno de los más segregados.

Así lo muestran las cifras: en una ciudad donde el 70 % de los alumnos de la enseñanza pública son hispanos o afroamericanos, más de un tercio de los estudiantes blancos van a escuelas donde ellos son mayoría.

Del otro lado, alrededor de un 75 % de los estudiantes negros y latinos acuden a colegios e institutos con menos de un 10 % de compañeros blancos.

Y no es porque en Nueva York no haya guetos, que los hay, sino porque incluso en un sistema que facilita que los alumnos accedan a escuelas fuera de sus barrios, las barreras raciales siguen haciéndose notar.

EL RESULTADO DE UNA HISTORIA RACISTA

“Nueva York es el paradigma del constructo estadounidense, que es consecuencia del racismo. Y lo vemos fácilmente en todos los sectores de nuestra sociedad”, explica a Efe David E. Kirkland, director ejecutivo del Centro de Investigación sobre Equidad y Transformación de Escuelas de la Universidad de Nueva York (NYU).

Para este experto, la segregación escolar es resultado directo de un sistema que desde la fundación del país ha “concentrado el privilegio” y ha excluido a minorías por el color de su piel.

Fotografía del 20 de diciembre de 2019 donde se muestra un autobús escolar estacionado frente a la entrada de una escuela pública del Distrito 15 de Brooklyn en Nueva York (EEUU). EFE/Mario Villar

En el caso del Nueva York actual, Kirkland asegura que confluyen toda una serie de factores históricos y políticos, incluidos los propios criterios de admisión que utilizan la mayoría de centros.

Mientras que en la mayor parte de Estados Unidos lo habitual es que los niños acudan a los colegios e institutos más cercanos a sus hogares, en la Gran Manzana tienen acceso a multitud de opciones.

En la mayoría de los casos, deben elegir centro desde edades tan tempranas como los 10 años y cuando llegan a la secundaria resulta muy normal que viajen a barrios lejanos para estudiar donde les han seleccionado o se les ha asignado.

La Administración del ahora aspirante presidencial Michael Bloomberg, alcalde de Nueva York entre 2002 y 2013, impulsó un modelo en el que los alumnos pueden, sobre el papel, acceder a cualquier instituto.

La idea era que de esa forma los buenos estudiantes podrían progresar sin importar su situación socioeconómica y que, en paralelo, se combatiría la segregación desvinculando el barrio en el que vive cada familia del instituto al que van los adolescentes.

LA “ELECCIÓN DE ESCUELA” AUMENTA LA SEGREGACIÓN

En una ciudad de desigualdades extremas, con algunos de los centros públicos más prestigiosos del país y otros con resultados desastrosos, era un proyecto cautivador.

Sin embargo, el resultado ha sido el contrario: la enseñanza está hoy aún más segregada, algo que ha ocurrido también en otras ciudades que han optado por el modelo, como San Francisco.

Los mejores centros admiten de forma desproporcionada a estudiantes blancos y asiáticos, mientras que dejan de lado a hispanos y afroamericanos.

“En vez de que los alumnos elijan escuelas, son las escuelas las que eligen alumnos”, resume en declaraciones a Efe Leanne Nunes, una estudiante que actúa como directora ejecutiva de Institutos de IntegrateNYC, una organización que combate la segregación.