Tuesday, October 19, 2021

Guatemaltecos invocan a la fe para frenar la violencia en el Miércoles de Ceniza

Devotos católicos del municipio indígena Kaqchikel de San Juan Sacatépequez (Guatemala), acuden a misa para que se les imponga la cruz de ceniza este Miércoles de Ceniza que empieza con la cuaresma en la religión católica. EFE/Esteban Biba

Guatemala, 26 feb (EFE).- Miles de guatemaltecos invocaron a la fe este Miércoles de Ceniza para comenzar la Cuaresma de la religión católica, con el fin de “reflexionar”, “arrepentirse” y “frenar la violencia” de un país que solo el año pasado sufrió un promedio de 10 homicidios al día.

La jornada de rezo y “cercanía a Jesús”, como dijo Antonio, uno de los feligreses a la salida de la iglesia de San Juan Sacatepéquez, en el departamento central de Guatemala, comenzó apenas unos minutos después del amanecer.

Antonio, un agricultor de 25 años, que acudió con su esposa e hija a la misa madrugadora, comentó a Efe que el Miércoles de Ceniza es “determinante” para la “conversión” y “seguir el legado de Jesucristo”.

Aseguró que rezó para pedir el “fin a tanta violencia en el país”, pues pese a que ha disminuido por lo que ha podido ver en los noticieros, aún es un mal que aqueja a la población en todo el territorio nacional y San Juan Sacatepéquez no es la excepción.

Solo el año pasado, el municipio, con un 90 por ciento de población indígena maya de la etnia kaqchikel, sumó una media de 25 homicidios por cada 100.000 habitantes.

A nivel nacional, la media por cada 100.000 habitantes fue de 21 homicidios, que, en números absolutos, sumaron 3.578 en total, un ocho por ciento menos que los registrados en 2018, según datos de la Policía Nacional Civil.

LA CONVERSIÓN

Vista del parque de San Juan Sacatepéquez (Guatemala), después de la primera misa del Miércoles de Ceniza. EFE/Esteban Biba

Otra feligrés, Mónica López, de 17 años de edad, se levantó más temprano este miércoles para llegar temprano a la misa inaugural de las cinco en total que se celebran en San Juan Sacatepéquez, antes de llegar al colegio donde estudia el diversificado (educación media).

Contó que durante estos 40 días previos a la conmemoración de la muerte y resurrección de Jesús, en la comunidad hacen “viacrucis” por las calles, tal como lo realizaron alrededor del centro de San Juan un grupo de hombres de traje y mujeres kaqchikeles ataviadas con el tradicional tutuy, una trenza del cabello entrelazada con una cinta de tela típica.

“Estamos pidiendo para cumplir con los propósitos de la Cuaresma, para que haya paz”, enfatizó López.

Cientos de fieles, en su mayoría mujeres y niños indígenas mayas kaqchikeles, acudieron a la primera misa en el pueblo, que está a unos 25 kilómetros de distancia de Ciudad de Guatemala, para ser marcados en la frente con la ceniza de las palmas calcinadas del Domingo de Ramos del año pasado.

REZAR A SUS ADENTROS

Devotos católicos del municipio indígena Kaqchikel de San Juan Sacatépequez (Guatemala), acuden a misa para que se les imponga la cruz de ceniza este Miércoles de Ceniza a. EFE/Esteban Biba

Durante la homilía, el párroco habló de la humildad, de la necesidad de interiorizar los rezos, los actos de penitencia y evitar “lucirse”, pues “el verdadero cambio” está dentro de cada quien.

La ceniza con la que el cura marcó la frente de los creyentes, mientras los devotos regresaban a orar con la mirada cabizbaja, está hecha de las palmas del anterior Domingo de Ramos, que es guardada hasta el Miércoles de Ceniza.

A las afueras, en el parque, decenas de personas realizaban sus actividades de rutina con la cruz sobre la frente: venta de flores, verduras frescas, animales de corral y comida típica, lustre de zapatos y venta de periódicos.

Emiliano Castro Sáenz