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April 14, 2024

Tijuana, en la lucha contra la pandemia de COVID-19 en el pico de contagios

Paramédicos transportan a un hombre para ser atendida en un hospital el 5 de mayo de 2020 en la ciudad de Tijuana en el estado de Baja California (México). EFE/Joebeth Terriquez

Tijuana (México), 8 may (EFE).- La fronteriza ciudad de Tijuana lucha contra el COVID-19 en el pico máximo de contagios, previsto en México para este 8 de mayo, sin evidentes signos de saturación pero con algunos hechos alarmantes que preocupan a las autoridades y a la ciudadanía.

Según el reporte más reciente, el noroccidental estado de Baja California, colindante con California (EE.UU.), registra cerca de 2.227 casos y 340 fallecidos, de los cuales solamente 1.136 son de la ciudad de Tijuana con 226 muertos.

A nivel nacional, el número de casos se sitúa en 29.616 casos y 2.961 fallecidos.

Esta ciudad fronteriza no se ha detenido en su totalidad en su rama manufacturera pese a la paralización de actividades no esenciales y al distanciamiento social decretado por el Gobierno desde hace semanas.

Actualmente, Tijuana es uno de los focos rojos a nivel nacional.

Y el estado de Baja California, según cifras oficiales, registra una saturación hospitalaria del 60%, y del 46% para camas con ventilador (para enfermos graves).

En Tijuana, la cifra de ocupación hospitalaria ascendería hasta cerca del 75%, según datos oficiales.

LAS CARTAS DE LA ESPERANZA

Un grupo de personas hace fila en espera de ser atendidas en un Hospital el pasado 5 de mayo, en la ciudad de Tijuana, en el estado de Baja California (México). EFE/ Joebeth Terriquez

Entre pacientes internados por COVID-19 en distintos hospitales y sus familiares que los esperan afuera, hay cientos de historias que son contadas a través de cartas, principal medio de comunicación entre un enfermo y una persona sana en esta ciudad.

Por ello la enfermera Margarita “Magui” Hernández optó desde hace unos días ser la “cartera” entre los familiares e internos del Hospital Regional Número 1 del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS).

La enfermera antes de entrar a sus labores sale a la explanada y cuestiona quienes tienen cartas por entregar a sus familiares, quienes por la condición en la que se encuentran no pueden llegar a tener contacto con el exterior.

DE ENFERMERA A PACIENTE

En los últimos cuatro años, Laura Bautista López ejerció como enfermera en el Instituto de Seguridad y Servicios Sociales de los Trabajadores (ISSSTE) de la región, pero ahora es paciente de COVID-19.

A sus 29 años de edad, Laura expresó su tristeza por estar lejos de su familia y pacientes, pero a la vez se dijo motivada porque asegura que superará esta enfermedad para de nuevo salir al consultorio y seguir salvando vidas.

Narró que desde el inicio de la contingencia sanitaria fue asignada, junto con otros compañeros, al filtro de sanidad que se instaló en los accesos de un hospital, y fue ahí donde contrajo el virus.

CAMBIOS DRÁSTICOS

Trabajadores entierran los restos de una persona víctima de COVID-19 en un panteón el 5 de mayo de 2020 en la ciudad de Tijuana en el estado de Baja California (México). EFE/Joebeth Terriquez

Graciela Jiménez tiene 28 años de edad y desde hace cinco trabaja para el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) en Tijuana, y con la contingencia comenta que los cambios desde su forma de trabajar hasta de llevar su vida cotidiana ha cambiado drásticamente, y lo ha aceptado con el objetivo de salvar vidas.

“Es un desgaste mental, emocional y sobre todo físico, trabajar con trajes especiales que dificultan la movilidad también afecta en la comunicación con los compañeros y pacientes, ha sido difícil adaptarse”, comentó.

Sin embargo, destacó que esta situación también le ha ayudado, pues está viviendo experiencias y desarrollando habilidades que jamás pensó en su carrera profesional.

UN ADIÓS AMARGO

Despedirse de un ser querido pudiera considerarse uno de los momentos más difíciles de la vida. Sin embargo se vuelve complicado cuando se trata de una persona que no se ha podido ver en semanas.

Así son las despedidas en el Panteón Municipal Número 13 de Tijuana, un predio enorme en el que hasta el pasado 6 de mayo se habían sepultado 128 cadáveres de contagiados.

En el panteón los familiares no pueden acercarse al féretro, el cual es trasladado con maquinaria pesada para ser sepultado y solo una vez cubierto de tierra, la familia puede dar el último adiós.