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May 20, 2024

El viacrucis de los recicladores de Brasil: coronavirus, crisis y prejuicios

Jacikeila Alves do Nascimento fue registrada al halar de su carrito, hecho con el ‘chasis’ de una nevera vieja y al que bautizó como “Dios es fiel, nada me faltará”, en busca de material reciclabe, en Sao Paulo (Brasil). EFE/Fernando Bizerra

Sao Paulo, 28 may (EFE).- Al virus lo tientan cada vez que manosean la basura, pero su precaria situación les ha obligado a asumir el riesgo de tener que ‘convivir’ con el enemigo. La pandemia ha transformado en un viacrucis la vida de los cientos de miles de recicladores que trabajan en las calles de Brasil.

Su labor medioambiental es esencial, aunque tengan que soportar a diario el estigma de una sociedad que los invisibiliza.

Son los responsables del 90 % de todo lo que se recicla en este país, hoy epicentro latinoamericano de una pandemia que deja ya en territorio brasileño cerca de 26.000 muertos y más de 400.000 casos.

Algunos de ellos consiguen máscaras y guantes vía donaciones, otros directamente no usan nada porque no tienen acceso a ellas o no son conscientes de la emergencia.

EN LA RUTA DEL CORONAVIRUS CON CIENTOS DE KILOS A LA ESPALDA

Jacikeila Alves do Nascimento, de 36 años, fue registrada al recorrer las calles de Sao Paulo (Brasil) buscando basura que pueda ser reciclada. EFE/Fernando Bizerra

De lunes a sábado, Jacikeila Alves do Nascimento, de 36 años, sale a primera hora con un carrito hecho con el ‘chasis’ de una nevera vieja, al que bautizó como “Dios es fiel, nada me faltará”.

Vive en una favela de la zona este de Sao Paulo, una de las regiones de la capital paulista con más óbitos por COVID-19. En su casa ha dejado solos a sus hijos de 11 y 16 años, este último deficiente.

“No tengo condiciones de pagar una cuidadora porque lo poco que gano aquí es para hacer la compra todos los días: pan, leche, jabón para lavar la ropa…”, además del alquiler de la chabola donde reside, explica a Efe.

Lleva un gorro rosa -la sensación térmica es de 10ºC- máscara blanca y unos guantes agujereados en la punta de los dedos.

“Un día más de vida”, dice mientras conduce la carreta.

Jacikeila recorre las calles de su barrio e inspecciona las bolsas de basura en busca de latas, envases de plástico o cartón. Con una leve patada, sabe si dentro hay material reciclable.

MENOS MATERIAL EN LAS CALLES POR LA CUARENTENA, MENOS SALARIO

Jacikeila Alves do Nascimento fue registrada al halar de su carrito, hecho con el ‘chasis’ de una nevera vieja y al que bautizó como “Dios es fiel, nada me faltará”, en busca de material reciclabe, en Sao Paulo (Brasil). EFE/Fernando Bizerra

Además de estar expuestos al virus, los ‘catadores’, como se les conoce en Brasil, han visto reducido su salario con las medidas de aislamiento decretadas en la mayoría de los 27 estados brasileños, y que han llevado, en muchos casos, al cierre de los comercios no esenciales.

“Mi sueldo diario cayó mucho, el material también”, lamenta David Max, de 37 años y quien empezó a trabajar en el reciclaje desde que tenía diez, recogiendo estiércol de caballo.

Según datos de la Asociación Brasileña de Ingeniería Sanitaria y Ambiental (Abes), el volumen de residuos producidos en domicilios de las capitales regionales del país se redujo entre un 10 % y un 22 % en marzo y abril.

David vive en la humilde comunidad de Jardim Sao Jorge (sur de Sao Paulo), pero viene a trabajar al acomodado barrio de Pinheiros, donde dice que hay más material reciclable, a pesar de que el valor que le pagan es menor.

AYUDAS DEL GOBIERNO ¿HASTA CUÁNDO?

Se estima que en Brasil hay entre 400.000 y 800.000 recicladores, según datos del Instituto de Pesquisa Económica Aplicada (IPEA) y de organizaciones sociales.

La enorme mayoría de ellos trabaja por cuenta propia, en el mercado informal, que absorbe alrededor del 40 % de la población activa. El resto están inscritos en cooperativas o asociaciones.

Carlos Meneses Sánchez