Friday, October 22, 2021

El coronavirus no da tregua durante las noches de emergencias en Guatemala

Médicos trasladan a un hombre con síntomas de COVID-19 al hospital general del Instituto Guatemalteco de Seguridad Social el 12 de junio de 2020 en Ciudad de Guatemala (Guatemala). EFE/Esteban Biba

Guatemala, 14 jun (EFE).- Un ambulancia entra por el portón de la emergencia del Hospital General San Juan de Dios de Guatemala. Dos paramédicos, casi en la oscuridad, llevan a un hombre de unos 30 años con síntomas de la COVID-19. Un trabajador del hospital sale a atenderlo, revisa su temperatura y después de un par de preguntas lo ingresa. Los paramédicos se retiran agotados: no es ni el primero ni el último de la noche.

La escena se repite constantemente en las horas finales del pasado viernes en uno de los dos hospitales más grandes de Guatemala, el Hospital General San Juan de Dios, donde originalmente no se recibirían pacientes de COVID-19 pero finalmente cedió ante la saturación de enfermos.

Frente a la entrada del hospital hay una funeraria. En la puerta, Víctor, un trabajador del lugar de 50 años, afirma que cada noche llegan más ambulancias a la emergencia. “Al Gobierno se le está saliendo de las manos. No quiere que veamos qué pasa adentro”, dice, mientras señala el portón.

El país centroamericano ha contabilizado hasta la última actualización del sábado un total de 9.491 casos de coronavirus y 367 fallecidos, más del 50 por ciento en los últimos 11 días, pese a que el primer caso fue detectado en Guatemala el 13 de marzo.

Bomberos trasladan a un paciente con síntomas de COVID-19 al hospital general del San Juan de Dios el 12 de junio de 2020 en Ciudad de Guatemala (Guatemala). EFE/Esteban Biba

“Ayer una familia ordenó un servicio funerario para una persona que murió por coronavirus. Neumonía le dio, pero después no aparecieron (la familia) y el hospital tuvo que ver dónde enterrarlo sin la familia”, añadió Víctor.

De acuerdo a diversas fuentes, al menos 15 personas han sido enterradas en el cementerio La Verbena de Ciudad de Guatemala como “XX”. Y los medios de comunicación reportaron esta semana el caso de un fallecido en la provincia que tuvo que ser enterrado en un basurero debido a que vecinos prohibieron su inhumación en el camposanto local por la supuesta amenaza de contagio.

SIN TOQUE DE QUEDA PARA ELLOS

Guatemala se encuentra desde marzo bajo toque de queda, pero la medida no aplica para un grupo de hombres sin techo que duermen recostados en las afueras del hospital.

El toque de queda empieza a las seis de la tarde y obliga a toda la población a confinarse, pero no es el caso para ellos, que se levantan a pedir dinero a los familiares de los pacientes que esperan afuera del hospital por información de sus allegados.

Un médico toma la temperatura de un paciente que bomberos trasladaron al hospital general San Juan de Dios el 12 de junio de 2020 en Ciudad de Guatemala (Guatemala). EFE/Esteban Biba

Una mujer de unos 60 años busca que el personal del hospital le reciba su comida para alimentar a su hijo, internado en el área de pacientes. Prefiere no decir su nombre por el estigma que puede crear ser familiar de alguien con el virus. “Él no está bien allí. Está comiendo mal y están todos amontonados”, dice mientras se cubre del frío de la noche con una delgada bufanda.

A cinco kilómetros, otro hospital recibe pacientes por coronavirus en Ciudad de Guatemala. Se trata del Hospital General del Seguro Social guatemalteco, entidad independiente del sistema sanitario que también trata a enfermos del virus pese a que originalmente no estaba destinado para ello.

Frente al edificio, las autoridades del hospital colocaron carpas blancas para atender a los enfermos de la COVID-19 y hacer pruebas de hisopados.

Las carpas blancas están llenas de pacientes asintomáticos. Algunos llevan más de 10 horas esperando que se les lleve a los hoteles que el Seguro Social alquiló para mantener en cuarentena a los infectados. Afuera del hospital, los allegados de enfermos hacen guardia a la espera de noticias y de distinguir a sus familiares entre las siluetas del lugar.

Adentro, la situación ha llegado a ser insostenible para los médicos, según relataron esta semana. Los miembros del equipo de terapia respiratoria del hospital amenazaron con renunciar en una rueda de prensa en la que pidieron más personal y recursos para encarar la emergencia.

Y mientras las emergencias de ambos hospitales mantenían un ambiente gris y lúgubre durante el viernes por la noche, en otro extremo de la Ciudad de Guatemala, más de un centenar de personas se saltaron el toque de queda y el estado de Calamidad para organizar una fiesta en una mueblería.

Esteban Biba