Thursday, August 13, 2020

San Francisco, en vilo por el brote de COVID-19 en la prisión de San Quentin

San Francisco (EE.UU.), 2 jul (EFE).– En pleno repunte de casos de la COVID-19 en California, la histórica prisión de San Quentin, en las inmediaciones de San Francisco, se ha convertido en uno de los principales focos de la pandemia en la región, y las autoridades investigan este jueves si la muerte de un segundo preso se debe al coronavirus SARS-CoV-2.

Joseph S. Cordova, de 75 años y condenado a muerte por la violación y asesinato de una niña de ocho años en 1979, falleció en su celda el miércoles por la tarde y, a falta de que se disponga de los resultados de la autopsia, las autoridades sospechan que podría haber muerto como consecuencia de la COVID-19, que está afectando a un alto porcentaje de la población reclusa.

Si se confirmase que el coronavirus fue la causa de la muerte de Cordova, se trataría del segundo fallecido por este motivo en el penal en una semana, después de que el 24 de junio muriese Richard Stitely, de 71 años y también condenado a muerte por la violación y asesinato de una mujer en 1990.

De los 2.613 casos activos de coronavirus que se han detectado en las prisiones de California, casi la mitad (más de 1.100) se concentran en el penal de San Quentin, uno de los mayores del estado y el único que alberga condenados a muerte, pese a que California lleva años sin ejecutar a ninguno de ellos.

Los más de 1.100 presos infectados suponen en torno a un tercio del total de la población reclusa de la cárcel.

Además de reos, también se han infectado más de un centenar de funcionarios de prisiones y otros trabajadores del penal, lo que ha creado alarma en la región por el riesgo de transmisión fuera de la cárcel.

A diferencia de otras prisiones, San Quentin se encuentra en una área muy poblada y solo a veinte minutos en coche de la ciudad de San Francisco, que hasta la fecha había mantenido unas cifras de infecciones y defunciones bastante bajas en comparación con otros grandes núcleos urbanos de EE.UU., pero que en los últimos días está experimentando un repunte.

El brote de San Quentin ha adquirido rápidamente tintes políticos porque todas las infecciones se produjeron tras el traslado el pasado 30 de mayo de 121 prisioneros de la cárcel de Chino, en la zona de Los Ángeles (mucho más azotada por la pandemia que la de San Francisco).

Pese a que en la prisión de Chino ya se había detectado un brote de coronavirus antes del traslado, a los 121 presos no se les hicieron tests antes de su llegada a San Quentin, lo que ha llevado a varios políticos locales a acusar directamente al Departamento de Correccionales y Rehabilitación del estado (que depende del Gobierno californiano) de ser los responsables de lo que ocurre en San Quentin.

Además de haber salido en multitud de películas, series televisivas y novelas, San Quentin es conocida internacionalmente por haber albergado hasta dos conciertos de Johnny Cash dedicados a los presos.