Friday, October 22, 2021

Miles esperan en México con miedo asilo de EEUU tras un año de nuevas medidas

Grupos de personas, pertenecientes a la llamada caravana migrante, esperan para resolver su situación migratoria ayer jueves, en Matamoros, estado de Tamaulipas (México). EFE/Abraham Pineda-Jacome

Matamoros/Ciudad Juárez, 24 ene (EFE).- Decenas de miles de migrantes esperan desde hace meses en la peligrosa frontera entre México y Estados Unidos que el segundo país evalúe su solicitud de asilo cuando se cumple un año del programa “Remain in México” (Permanecer en México).

El 25 de enero de 2019 entró en vigor el programa “Remain in México”, que permite al Gobierno estadounidense regresar a ciertos solicitantes de asilo a México, con la connivencia de este país que alegó “razones humanitarias” para aceptar la propuesta, que agudiza la tensión en su frontera norte.

La medida se ha ido ampliando a lo largo del año y actualmente son ocho ciudades mexicanas las que reciben a migrantes. Muchas de ellas, con altos índices de violencia: Tijuana, Ciudad Juárez, Piedras Negras, Nuevo Laredo, Matamoros, y más recientemente se ha registrado algún caso en Nogales y Reynosa.

Grupos de personas, pertenecientes a la llamada caravana migrante, esperan para resolver su situación migratoria ayer jueves, en Matamoros, estado de Tamaulipas (México). EFE/Abraham Pineda-Jacome

El tiempo pasa muy lento entre los cerca de 60.000 migrantes que han sido obligados a esperar su turno de audiencia del lado mexicano con la incertidumbre de ser o no ser aceptados para radicar legalmente en Estado Unidos.

“Mi hijo ya se desesperó también, él también se me ha enfermado de estar acá, voy a pensar si espero o no porque no hay buenas noticias, porque la gente va y hay quienes han ido a 3 citas y no les han dado una respuesta agradable”, manifestó a Efe con voz entrecortada la migrante hondureña María Rivas.

Acompañada de su hija de seis años de edad, la mujer alerta de una situación “inhumana” y dice vivir de la caridad.

Además de las condiciones precarias que enfrentan los que participan en el programa, también tiene la dificultad de encontrar y costear abogados con sede en Estados Unidos que los representen adecuadamente.

Grupos de personas, pertenecientes a la llamada caravana migrante, esperan para resolver su situación migratoria ayer jueves, en Matamoros, estado de Tamaulipas (México). EFE/Abraham Pineda-Jacome

Según manifestó hace unos meses el congresista estadounidense Henry Cuéllar el pasado año, el 88 % de las solicitudes de asilo son rechazas.

Más de mil kilómetros en línea recta, en Ciudad Juárez -otra urbe fronteriza tristemente conocida por la violencia- el panorama sigue siendo desolador cuando se cumple un año del programa “Permanecer en México”.

Yamileth Ramírez viajó hace seis meses desde Honduras hasta Texas (EE.UU.) y todavía sigue esperando en Ciudad Juárez la cita de una corte migratoria que ha de decidir si se le otorga asilo en el anhelado país vecino.

“Yo le digo al presidente de Estados Unidos que por favor nos dé una esperanza. Y no estar esperando aquí sufriendo, aguantando tantos meses en balde. Que nos dé la oportunidad o alguna esperanza para que podamos seguir esperando”, dijo a Efe Martínez.

Los procesos son complicados y la mayoría de los migrantes denuncian un trato injusto por parte de las autoridades estadounidenses, que se suman a una complicada realidad que les obligó a marchar de sus países de origen.

Aunque el Gobierno mexicano firmó a mediados de junio del pasado año un convenio con varias maquiladoras del norte del país para ofrecer hasta 40.000 empleos a migrantes, la realidad en la frontera dista mucho de ser favorable para este colectivo tan vulnerable.