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May 22, 2024

Nueva York empieza a reabrir tímidamente y solo en el ámbito rural

Un trabajador de la salud da información a una persona acerca del examen de anticuerpos del COVID-19 ofrecido en la Bethany Baptist Church en Brooklyn, Nueva York, USA, el 15 de mayo de 2020. EFE/EPA/JUSTIN LANE

Schoharie (Nueva York), 15 may (EFE) .- El valle de Mohawk comenzó este viernes la reapertura de su economía junto con otras cuatro regiones del estado de Nueva York, el más afectado de Estados Unidos por la pandemia del COVID-19, al satisfacer siete requisitos y pese a que los tímidos pasos hacia una normalidad dependerán de si la desescalada no acaba con nuevos repuntes de la incidencia de la enfermedad.

El condado de Schoharie, uno de los que ha recibido la luz verde para reiniciar la actividad, suspendida desde el 22 de marzo por orden del gobernador del estado, Andrew Cuomo, ha autorizado la reapertura de fábricas, centros de venta al por mayor y de la construcción, mientras que los dueños de los negocios de venta al público no han esperado un día más para comenzar a prepararse a que les llegue su turno de abrir.

“Estoy preparando las marcas para que la gente mantenga la distancia de seguridad y voy a comenzar a repartir tarjetas de regalo para animar a la gente a salir a la calle”, explica a Efe Robert Raif, dueño de una tienda de souvenirs en el pueblo de Middleburgh, que como el resto de este condado rural depende del turismo.

No obstante, en una muestra más de la complejidad de gestionar la apertura, Cuomo anunció hoy que la orden de “pausa” y confinamiento se extenderá en el resto del estado (especialmente en la ciudad de Nueva York y alrededores) hasta el 28 de mayo y solo se levantará cuando esas regiones (agrupaciones de condados) registren dos semanas de caída en las muertes y hospitalizaciones, haya un ratio suficiente de camas hospitalarias y de cuidados intensivos disponibles y haya un plan para tener 30 rastreadores de contactos disponibles por cada 100.000 habitantes.

Fotografía de Apple Barrel, un negocio de Schoharie, que reabrió este viernes su vivero de plantas en cumplimiento de las nuevas normas de reapertura del estado de Nueva York (EE. UU). El valle de Mohawk comenzó hoy la reapertura de su economía junto con otras cuatro regiones del estado de Nueva York, el más afectado de Estados Unidos por la pandemia del Covid-19, al satisfacer siete requisitos y pese a que los tímidos pasos hacia una normalidad dependerán de si la desescalada no acaba con nuevos repuntes de la incidencia de la enfermedad. EFE/ Jairo Mejía

“Todos las regiones que reabran lo harán con cuidado y en base a los datos, no a decisiones políticas”, aseguró hoy Cuomo en su rueda de prensa diaria.

Según las normas de la reapertura del condado, cada dos semanas, a partir de hoy, comenzarán a reabrir nuevos negocios. Las tiendas minoristas, peluquerías o inmobiliarias serán los siguientes, para dar luego paso a restaurantes, hoteles y centros culturales, con lo que la industria turística podría comenzar a operar a comienzos de julio bajo cierta normalidad.

Una vez abiertos, todas las personas o empleados que no puedan mantenerse a más de 2 metros de distancia deberán llevar máscaras, los empleadores deben proveer de material de protección y no se podrán celebran reuniones presenciales.

Mientras tanto, las escasas fábricas de Schoharie ya tienen sus aparcamientos repletos de coches y una cantera de arena y grava cercana es un trasiego constante de camiones, lo que sugiere que la actividad puesta en suspenso durante estas semanas no ha esperado un segundo más para recuperar el tiempo perdido.

Los indicadores económicos, por el contrario, no son halagüeños, con una caída en abril del 16,4% de las ventas minoristas y del 11,2% de la producción industrial a nivel nacional.

En la calle principal de Middleburgh un negocio ilustra bien lo difícil que será volver a la normalidad con el fantasma del coronavirus aún presente.

Una mujer con tapabocas y guantes de látex señala desde la calle el escaparate, donde cuelga un sombrero que desea comprar. La dependienta, que escucha desde adentro, se lo presenta. Ésta se lo prueba y lo rechaza. Tras unos minutos, la gerente del negocio regresa con otro ejemplar, que la clienta acepta. Unos minutos más son necesarios para volver al coche, recoger la cartera, realizar el pago a distancia y finalizar la transacción.