Friday, October 22, 2021

La hidrocloriquina no protege contra la COVID-19

Dos personas llevan mascarillas afuera del del Hospital Elmhurst en el Borough de Queens, en Nueva York, USA, 24 de marzo de 2020. EFE/EPA/Bryan R. Smith/File

Washington, 3 jun (EFE News).- La hidrocloriquina, un medicamento para el tratamiento de la malaria que el presidente Donald Trump ha promovido como antídoto del coronavirus, no protege contra la COVID-19, según un estudio realizado con 821 participantes y publicado este miércoles.

El estudio se llevó a cabo totalmente por internet y los resultados se publicaron en la revista New England Journal of Medicine.

Radha Rajasingham, experto en enfermedades infecciosas de la Universidad de Minnesota, explicó que para calificar a los participantes debían haber tenido contacto pocos días antes con un paciente afectado por la COVID-19, pero no debían tener síntomas de la enfermedad.

Los “contactos” se definieron como el haber estado a menos de dos metros de una persona enferma durante más de 10 minutos, sin que el paciente o el visitante usaran una mascarilla o una pantalla facial protectora.

A los voluntarios se les dio una dosis de hidrocloriquina durante cinco días o un placebo.

Después de haberse referido en múltiples ocasiones a la hidrocloroquina como un posible remedio para la COVID-19, dos semanas atrás Trump sorprendió a los periodistas cuando afirmó que él mismo estaba tomando el medicamento.

Las autoridades sanitarias de Estados Unidos han dicho que el fármaco debería usarse solamente con pacientes hospitalizados o en pruebas clínicas, debido a los posibles efectos secundarios negativos.

Según el estudio, 107 de los participantes desarrollaron la enfermedad, 49 de ellos en el grupo que recibió el medicamento y 58 en el grupo al cual se le administró un placebo. Esto representa una reducción del 2,4 % en el riesgo de desarrollar la COVID-19, lo cual no es en términos estadísticos significativo.

“Tampoco es clínicamente significativo”, señaló Rajasingham.

El 22 de mayo, la revista médica británica Lancet publicó un estudio sustentado en los datos de cientos de hospitales y que involucró a 90.000 pacientes hospitalizados por infección con coronavirus en seis continentes.

Este informe determinó que quienes recibieron hidrocloriquina, o un compuesto relacionado que se llama cloriquina, tenían un riesgo de muerte significativamente mayor que quienes no recibieron el tratamiento.

Poco después, la Organización Mundial de la Salud suspendió el uso de hidrocloriquina en una extensa prueba internacional de tratamientos para la enfermedad, y Francia prohibió su uso como terapia en casos de la COVID-19.

La controversia continúa, ya que en días recientes otros científicos cuestionaron los datos del estudio y la revista Lancet expresó su preocupación acerca del informe, indicando que los científicos llevarán a cabo una revisión independiente de los datos obtenidos por una compañía.

El estudio publicado por la revista médica de Nueva Inglaterra mostró que el 40 % de los participantes que recibieron hidrocloriquina sufrieron efectos secundarios que no fueron graves, como náusea, malestar estomacal y diarrea, pero sin consecuencias cardiacas serias.