Monday, October 26, 2020

No eres tú es tu ortografía

Divagaciones literarias (de una Burner) y otras cosas

Por Techari ETchari

Redwood City, CA a 18 de agosto de 2020 – Hace unos día que leí por ahí esta frase “No eres tú, es tu ortografía” y me dejó pensando.

Me gustó la frase porque si me pongo a pensar, ahora que tenemos tantas plataformas virtuales y maneras de comunicarnos, han proliferado una serie de escritores y poetas que van dejando su rastro en lugares como Facebook, con miles de palabras y pensamientos que suenan bonito. Esto me parece muy bueno; me parece fantástico que a muchos les dé por escribir, que se quieran expresar y que publiquen sus pensamientos o poemas en diferentes redes sociales.

Lo que sí me parece doloroso es leer las terribles faltas de ortografía que muchos de estos incipientes escritores tienen en su haber. Sí, yo sé que algunos me van a decir que ha habido escritores de la talla de Juan Ramón Jiménez y Gabriel García Márquez, ambos premios Nobel de literatura, que se han rebelado en contra de la ortografía. Juan Ramón Jiménez tuvo la osadía de aplicar sus ideas ortográficas y de esa manera escribía con jota las palabras en “ge” y “gi” y prescindía de la <h> por considerarla inútil.

Ni que hablar de Gabriel García Márquez con esa frase tan suya que todavía hasta la fecha es motivo de polémicas discusiones y que seguirá siéndolo por mucho tiempo más, cuando dijo “Jubilemos la ortografía, terror del ser humano desde la cuna”. Estos escritores no fueron ni los primeros ni serán los últimos en querer deshacerse de la ortografía o de cambiar las reglas ortográficas.

Antonio de Nebrija, uno de los grandes especialistas en materia de ortografía castellana y lexicógrafo español, entre otras cosas, publicó en 1492 su libro titulado Gramática de la lengua castellana, primera obra dedicada al estudio del la lengua castellana y a sus reglas, donde se declaraba partidario del principio de escribir «quomodo sonat», es decir, como suena y que algunas letras eran “inútiles u ociosas” la <k>, la <q> y la <y> porque tenían un mismo sonido. Más tarde, en 1517 publicó un tratado titulado Reglas de ortografía en la lengua castellana. Al final, a pesar de Nebrija, de Juan Ramón Jiménez o de Gabriel García Márquez, nuestro idioma sigue teniendo reglas que son importantes porque le dan uniformidad a nuestra lengua. Hay que hacer notar que nuestro idioma español ha sufrido cambios a través del tiempo porque es una lengua viva, porque sus reglas nacen del uso y no necesariamente vienen todas de una institución.

En nuestro idioma existen actualmente 22 Academias de la Lengua Española que conforman La Asociación de Academias de la Lengua Española (ASALE), y se encuentran ubicadas en España, América, y Filipinas. La primera en fundarse fue la Real Academia Española (RAE), que se creó en Madrid en el año 1713 por iniciativa de Juan Manuel Fernández Pacheco (1650-1725), marqués de Villena, quien fue también su primer director. Estos ilustres señores se preocuparon por dejar constancia de la importancia del idioma español y de su evolución. La misión de ASALE es la de cuidar que los cambios que tienen lugar en la lengua española en su constante adaptación al uso de los hablantes no quiebren su unidad como idioma, es decir, se encargan de que haya una uniformidad en el idioma.

Por lo tanto, las reglas de ortografía y gramática son las mismas y me parece que aquellos poetas y escritores que tengan a bien dejar sus escritos para que todo el mundo los pueda leer, deberían hacer el esfuerzo por aprender las reglas más básicas de ortografía y gramática. Deben recordar que una falta ortográfica cambia el sentido de la palabra.  No es lo mismo decir cayó, que viene del verbo caer, que calló que viene del verbo callar. Ni que decir del alegre uso de las comas, una coma mal puesta puede cambiar el sentido de lo que escribimos, no es lo mismo escribir “no puedo seguir” que “No, puedo seguir”. Las tildes que tanto dolor de cabeza traen son también importantes, no es lo mismo decir que tienes una “cántara con agua” a decir que “Mi amiga cantará en el recital”.

Así que para aquellos que quieran dedicarse a escribir, no tienen excusa. No se vale decir que no tuvieron oportunidad de ir a la escuela o que salgan con la ya muy trillada frase “Yo fui a la escuela de la vida”. En este caso, todos hemos ido a la escuela de la vida y seguimos en ella los que aquí estamos. Aquellos que quieran ser poetas y escritores no tienen excusa porque tienen a la mano infinidad de recursos en el Internet (palabra que por cierto, está aceptada por la RAE), para aprender gramática y ortografía. Así como le ponen empeño y creatividad a la hora de escribir, deberían poner empeño por seguir aprendiendo, y de esa manera, a la hora de expresar todos esos sentimientos que salen del alma, dejarán palabras “salidas del cielo” en lugar de palabras “brotadas del infierno”.

Fuentes:

Prof. Juan A. Sempere. El español medieval, San Jose State University, Spring 2007

Rafael Lapesa. HISTORIA DE LA LENGUA ESPAŇOLA, Biblioteca Románica Hispánica, Editorial Gredos1991

Melvyn C. Resnick. Introducción a la historia de la lengua española. Georgetown University Press. D.C. 1981

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Techari es Presidenta del Departamento de Lenguas (Chair Department) y maestra de español y literatura (AP Spanish Literature and Culture) en Woodside High School. Ha impartido clases de español y Literatura (Hispanic Literature) en Canada College. Tiene una Licenciatura en español de San Jose State University y maestría en español con enfoque en lingüística y en literatura española y latinoamericana. Es poeta y ha publicado su primer poemario titulado “Poesías de amor y desamores”.