Tuesday, October 26, 2021

Ciudad de México vive una Navidad cerrada y rebasada de contagios

Fotografía del 23 de diciembre de 2020 donde se observan comercios cerrados debido al semáforo rojo por la pandemia de la covid-19,en Ciudad de México (México). EFE/José Pazos

México, 25 dic (EFE).- Este viernes se cumplen siete días del anuncio del cierre de las actividades no esenciales en Ciudad de México durante las fiestas navideñas, una medida que no evitó que el país doblara el “escenario catastrófico” pronosticado por el Gobierno al rebasar los 120.000 muertos por covid-19.

“Fue muy tardado”, consideró sobre el cierre el pastelero Carlos Castro, desde la puerta de su negocio del centro histórico de Ciudad de México.

“Creo que es una medida necesaria, porque si no ni vamos a llegar a componernos y vamos a seguir igual en la economía o hasta más baja”, expresó a Efe, pese a que ha tenido que “bajar producciones” a causa del cierre de actividades no esenciales.

El pasado viernes, el estratega contra la pandemia en México, Hugo López-Gatell, y la alcaldesa de Ciudad de México, Claudia Sheinbaum, anunciaron la vuelta de la capital y su zona metropolitana al semáforo epidemiológico rojo por riesgo máximo de contagios, lo que conlleva la clausura de la gran mayoría de negocios hasta el 10 de enero.

Además, las autoridades, que nunca han aplicado un confinamiento forzoso, rogaron a los ciudadanos que se queden en casa durante estas fechas y no hagan fiestas familiares.

Fotografía del 23 de diciembre de 2020 donde se observan comercios cerrados debido al semáforo rojo por la pandemia de la covid-19,en Ciudad de México (México). EFE/José Pazos

CIERRE TARDÍO

“La inercia que tiene la epidemia en esta región requiere esfuerzos adicionales y hemos llegado a la conclusión de que se requieren medidas extraordinarias que en este momento son indispensables para lograr que en las siguientes semanas, en particular en las siguientes tres, se reduzcan los contagios, se reduzcan las hospitalizaciones y se reduzcan las muertes”, aseveró entonces López-Gatell.

La medida llegó tras varias jornadas con la ocupación hospitalaria por encima del 80 % en Ciudad de México y el colindante Estado de México, cifras que todavía no han mejorado, mientras las imágenes de aglomeraciones en las calles se hacían virales día a día por las tradicionales compras navideñas.

Para Gerardo Borrego, un joven capitalino, la demora en cerrar restaurantes, centros comerciales y todos los negocios no imprescindibles fue comprensible, porque “es una ciudad importante del país, es el centro del país, y necesita estar abierto para los comercios”.

El golpe de la pandemia fue muy duro para la economía mexicana, que decreció un 18,7 % en el segundo trimestre, cuando las medidas sanitarias fueron más estrictas, y se recuperó un 12,1 % en el tercero por la reapertura del país, pese a que hasta septiembre acumula una caída interanual del 9,6 %.

Fotografía del 23 de diciembre de 2020 donde se observan comercios cerrados debido al semáforo rojo por la pandemia de la covid-19,en Ciudad de México (México). EFE/José Pazos

“Bajó mucho (la movilidad). Yo vengo casi a diario y están muchas cosas cerradas, ha cambiado bastante. Sí van a frenar un poco (los contagios), no mucho, pero se van a frenar un poco”, observó Borrego.

CIFRAS SIN FRENO

Ese número es más del doble del “escenario catastrófico” pronosticado por López-Gatell al inicio de la pandemia, cuando aseveró que en el peor de los casos México registraría 60.000 muertos por el nuevo coronavirus SARS-CoV-2.

A la vista de los números, Pedro, un vendedor informal de los alrededores del emblemático Palacio de Bellas Artes, se quejó de la política de comunicación del Ejecutivo.

“Creo que no nos tienen bien informados. A veces nos dicen que está bien (la pandemia) y luego de repente nos dicen que subió el nivel. Entonces como que también siento que la información no ha sido tan buena”, acusó.

Pese a que para Pedro sí era conveniente cerrar las actividades no esenciales, la medida impacta a todos los capitalinos, desde las clases altas a los que no pueden comer sin trabajar.