Monday, June 14, 2021

Una mancha en la Democracia

A mi manera.

Juan Carlos Valderrama.

Nueva York, N.Y. 10 ene 2020 – El legado del Presidente Donald Trump quedará para los anales de los libros, la historia de los Estados Unidos y del Mundo. Fue un 06 de enero del año 2021, un día designado en el calendario específicamente para la Certificación Electoral en el Capitolio de Washington. A la 1 de la tarde, se iniciaría el proceso por el Congreso Estadounidense, Senadores y miembros de la Cámara de Representantes de una forma simbólica y tradicional, certificaría la victoria demócrata del candidato Joseph Robinette Biden Junior como Presidente.

Pero siendo las 12.00 de ese día aproximadamente, el Presidente saliente les habló a sus partidarios, seguidores y fanáticos de los más diversos grupos radicales de derecha y anarquistas, quienes convencidos de un fraude electoral, sin pruebas al parecer, tenían intenciones distintas. Irritados, frustrados, cegados en sus ideas delirantes y patológicas de seguimiento a su líder, sin observar su salud mental, ni los trastornos mentales que pudieran presentar, iniciaron una marcha hacia el Capitolio y posteriormente la toma del mismo.

En este día caótico, inaudito, increíble, sombrío, violento, de agresividad extrema se asaltó la cuna de la Democracia y las libertades civiles y se pretendió violentar el imperio de la ley con la razón de la fuerza y no con la fuerza de la razón; pretendiendo desconocer la voluntad popular; es cierto eso no fue una protesta, esa turba actuó de manera insurrecta, con acciones propias de un terrorismo doméstico.

Son 05 las vidas perdidas, muchos los arrestados. Se atacó a los servicios secretos, de inteligencia, a la seguridad del Capitolio y quién sabe que hubiera podido pasar con la vida de los legisladores. La prensa fue atacada como un enemigo del pueblo, lenguaje que sólo se utiliza en regímenes totalitarios y por dictadores. Los expertos en seguridad dicen hoy que falló todo, la alcaldesa apeló al toque de queda, la guardia nacional llegó de manera tardía.

Pero, ¿quién es el responsable o quiénes son los responsables? Se sabe quién alentó y promovió el pedido de marchar al Capitolio; hoy por las redes sociales están las fotos de los actores y ejecutores para su reconocimiento facial, identificación y posterior sanción por el poder judicial que buscará la justicia. Está bajo el análisis todavía la enmienda 25 de la Constitución de Estados Unidos o la destitución del presidente saliente; la Constitución no es una reliquia es el marco legal de la Nación.

Nadie está por encima de la ley. A Estados Unidos lo hace grande el imperio de la ley no somos una monarquía, las autoridades no tienen un dueño, propietario o amo, las palabras tienen consecuencias, somos un gobierno de leyes, no de personas o individuos. Sin tolerancia a la agresión y a las mentiras. Esto no ha terminado recién comienza.

Por los valores en que creemos de justicia, imparcialidad, honor, ética, y honestidad volveremos a ser grandes otra vez.