Sunday, October 24, 2021

Luis García Montero: “EE.UU. es una parte fundamental del futuro del español”

Los Ángeles, 25 jun (EFE).- Mientras Estados Unidos sigue en camino de convertirse en el segundo país con más hispanohablantes del mundo, el director del Instituto Cervantes, Luis García Montero, defiende que hay que evitar que se caricaturice como un idioma “pobre” o de segunda.

La institución inaugura este miércoles una extensión de su centro de Alburquerque en El Paso (Texas), una localidad que aún recuerda el tiroteo en el que hace dos años murieron 23 personas y que tuvo como objetivo atacar a la comunidad hispana. Allí, el 83% de sus habitantes habla español, según su último censo.

“Cuando empezamos a pensar en El Paso estaba muy reciente que, después de algunas provocaciones políticas, un muchacho había perdido la cabeza y se había puesto a disparar a hispanos como gente peligrosa”, recuerda el poeta y escritor en una entrevista con Efe.

Además de esta sede, el Cervantes tiene previsto abrir a finales de año otro centro en Los Ángeles, la segunda ciudad del país y en la que casi el 50% de la población es hispana.

“EE.UU. es una parte fundamental del futuro del español y del auge del idioma. Es un territorio que nos permite apostar por el prestigio, y por su proyección en la cultura, en la ciencia y la tecnología”, afirma Montero.

“DEFENDER EL PRESTIGIO DEL ESPAÑOL ES APOYAR A LOS MIGRANTES”

Pero aunque el idioma avanza en todo el país, con especial diligencia en el sur y en el oeste, sus hablantes continúan siendo la diana de discursos que promueven el racismo y la xenofobia.

“Defender el prestigio (del español) es apoyar a los migrantes, a los que viven en la frontera, a los que tienen que moverse para ganarse la vida en el mundo”, destaca.

La institución se ha propuesto elevar el orgullo por lo hispano. Especialmente después de los cuatro años de mandato del expresidente Donald Trump (2017-2021), que según García Montero, han supuesto un “desprecio” para el español, idioma que llegó a retirarse de la página web de la Casa Blanca entre consignas que pedían utilizar exclusivamente el inglés.

“Por eso ahora es muy importante que no sea caricaturizado como una lengua pobre”, explica.

Actualmente la suma entre hablantes nativos y aquellos con competencias limitadas roza los 57 millones, lo que convierte al país en el segundo territorio del mundo con más personas capaces de hablar y entender español.

Se prevé que será por el año 2060 cuando EE.UU. se convierta en el segundo país con más hispanohablantes nativos del mundo, solo por detrás de México.

La prioridad es que en ese proceso no quede relegado al ámbito doméstico, ajeno a la innovación y al desarrollo económico. Tiene que perderse el “miedo” a hablar español.

“Es peligroso caer en la superstición de que tu idioma es pobre, que hay otro muy rico y convertirte en hablante de segunda. Tenemos mucho trabajo por hacer”, insiste García Montero.

“EL ESPAÑOL PUEDE IDENTIFICARSE CON EL 10% DEL PIB MUNDIAL”

No hace mucho tiempo esa idea del español como lengua ‘pobre’ frente el inglés calaba entre algunas familias que preferían que sus hijos no aprendieran la lengua latina por si dificultaba su integración. Así, el español se perdía en la segunda y tercera generación.

Ahora las circunstancias han cambiado y cada vez se valora más el bilingüismo.

“En EE.UU. hay gente hispana y de segunda generación que habla perfectamente el idioma y está entre la clase media-alta”, analiza.

Luis García Montero afirma que, aunque el español “puede identificarse con el 10% del PIB mundial”, aún queda un reto importante: Afianzar la potencia del español en la ciencia y la tecnología.

“Hemos caído en la trampa de que en las universidades españolas y latinoamericanas se valoran más los artículos publicados en inglés porque se utilizan agencias anglosajonas de calificación y búsqueda de impacto -recuerda-. Debemos apostar por que la investigación tenga el español como lengua”.

UN IDIOMA EN CONSTANTE CAMBIO

En todo ese proceso el idioma mutará, algo que ya sucede en ciudades como Miami o Los Ángeles, donde se intercambian con términos españoles e ingleses (algunos hablan de “spanglish”) en el día a día.

“El español, según convive con otras culturas o territorios, se matiza, y se crea toda una dinámica que mantiene la unidad aceptando las diferencias. En EE.UU. pasará lo mismo y no hay que asustarse”, pronostica.

Al final, los dueños de un idioma son sus hablantes.

“Yo estudié a Juan Pablo Forner, que avisaba de la desaparición del español en el siglo XVIII por la prepotencia cultural del francés. Se escandalizaba de que se utilizase la palabra peluca -señala-. Ahora pasará lo mismo, se irán integrando palabras, y el idioma se irá consolidando y mantendrá su unidad”.