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July 2, 2022

La panameña Dalys rompe estereotipos desde la lucha libre mexicana

La luchadora panameña Dalys posa durante una entrevista con Efe el 8 de abril de 2022, en la Ciudad de México (México). EFE/Isaac Esquivel

México, 10 abr (EFE).– La panameña Dalys tiene claro que una luchadora es antes que todo una atleta que para brindar un espectáculo en el ring debe contar con una condición física y un cuerpo musculoso como el suyo, que desde la lucha libre mexicana rompe estereotipos de cómo debe verse una mujer.

“Cuando debuté en la Arena México me gritaban que parecía hombre; un día dije, soy una atleta, si fuera modelo o edecán tendría otro cuerpo. Los trancazos están muy duros y mis piernas deben estar fuertes. Tuve que enseñarle a la gente por qué estaba fuerte y ahora me reconocen como la más fuerte”, explicó este domingo a Efe.

Dalys ‘La Caribeña’ llegó a México con 17 años después de casarse con uno de los luchadores emblemáticos en la actualidad del pancracio en el país, el Negro Casas.

Sus primeros años en México los dedicó a la crianza de sus hijas y a apoyar a su marido en las funciones de lucha libre hasta que con 27 años decidió, por invitación del entrenador Tony Salazar, practicar para debutar pasados los 30 en la Arena México, considerada la catedral de este deporte.

La edad en la que inició su carrera es inusual para los luchadores mexicanos que desde pequeños acuden a los gimnasios para incluso algunos de ellos entrar al profesionalismo antes de cumplir 18 años.

Para Dalys no fue un obstáculo enfrentarse a gladiadoras más experimentadas o a jóvenes promesas ya que ella fue peleadora de kick-boxing por siete años y siempre pensó que sería boxeadora o luchadora ya que su padre fue un promotor del pancracio en Panamá.

“Mi estilo como luchadora tiene de todo un poco. Yo inicié en el bando técnico (el lado del bien) y puedo manejarte esa escuela hasta la más ruda (el mal). Lo que sí es que soy muy agresiva, tengo mucha fuerza, la que tengo no la tiene ninguna de mis compañeras y eso a veces me lleva en desventaja porque me caen entre dos o tres”, añadió.

Desde su debut en 2009 la carrera de Dalys ha ido de forma ascendente. No solo se convirtió en la primera panameña en combatir en la Arena México, sino que consiguió otros logros.

Dalys presume ser la primera campeona Universal de las Amazonas y la primera campeona femenina de Japón, ambos títulos de su empresa el Consejo Mundial de Lucha Libre (CMLL), que trajo este deporte a México y en la que se forjaron las leyendas de El Santo y Blue Demon.

“Mi sueño siempre fue llegar a la Arena México, nunca Estados Unidos. Mi objetivo era ganar aquí y aprender. Todavía sigo aprendiendo, eso tiene la lucha libre mexicana, que estás constantemente aprendiendo más, cada recurso, le aprendes algo a cada rival, esa es la magia de la lucha libre mexicana”, dijo.

La centroamericana no se ha limitado a obtener éxitos en el ring, también se considera una de las mujeres que ha conseguido oportunidades para la lucha libre femenina en el CMLL.

En lo que ella cree haber influido para el cambio es en ser una de líderes que pidió oportunidades a los jefes, convencer a sus compañeros luchadores de que las mujeres son capaces de ofrecer el mismo espectáculo y que existieran entrenamientos mixtos.

“Le he pasado a las luchadoras más jóvenes lo que debe ser una luchadora, somos atletas. Es cuestión de que se preparen. La mayoría de mis compañeras nuevas son mis ahijadas, soy su ejemplo por eso me escogen de madrina, las traigo en friega, si quieren conseguir cosas les digo que se tienen que preparar y entrenar”, confesó.

Sobre la lucha libre en Panamá, Dalys reconoció que ahí no se puede vivir de este deporte por lo que muchos de los combatientes lo toman como un pasatiempo ya que deben hacer otros trabajos para ganarse la vida.

“La preparación es diferente. Aquí tenemos cualquier cantidad de maestros que han sido leyendas de la lucha libre mexicana e internacional. Al retirarme me gustaría regresar a vivir a Panamá y enseñar y ser promotora. Yo ya sé lo que es la lucha, no es solo subirte a hacer payasadas, hay que respetarla porque te puedes morir en el ring”, sentenció.