La Oferta

July 25, 2024

Los muertos la pasan bien y entre explosivos en municipio mexicano de Mitla

Un hombre enciende una rueda pirotécnica con motivo del Día de Muertos hoy, en la ciudad de Mitla, estado de Oaxaca (México). EFE/ Daniel Ricárdez

Mitla (México), 1 nov (EFE).- En el estado de Oaxaca, sur de México, las celebraciones de Día de Muertos son la fecha más importante del año porque representan el reencuentro espiritual con los familiares y amigos ya fallecidos, desde la inolvidable separación física en los panteones.

En Mitla, municipio ubicado en la región central de Oaxaca, las costumbre de los Fieles Difuntos se convierten en leyes no escritas que se deben cumplir a cabalidad y la “llegada” de los muertos se festeja con explosivos al mediodía, hora en la que, según la tradición prehispánica, llegan las almas de los difuntos al mundo de los vivos.

EXPLOSIÓN DE JÚBILO

Este martes, en punto de las 12.00 hora local, sus habitantes, descendientes de la etnia zapoteca, recibieron a las ánimas con un incesante tronar de cohetes que lanzaron desde sus casas para mostrar el júbilo de este reencuentro, donde la muerte se volverá vida durante dos días.

Alberto Cortés, habitante de Mitla, salió de su casa a quemar una decena de cohetes, que en México son conocidos como “palomas”.

“¿Este tronó muy fuerte? Ahora mismo es cuando llegan los fieles difuntos y es lo que festejamos, la tradición que tenemos aquí en el pueblo, por estamos quemando cohetes y recibiendo a los difuntos”, contó a EFE.

Tras la primer ráfaga, Cortés prepara la segunda carga de explosivos para que el sonido de la pólvora retumbe desde las casas de Mitla hasta las ruinas de su famosa zona arqueológica, conocida por miles de turistas y visitantes.

Y sí, el estruendo de los cohetes se prolonga hasta las 13.00 hora local (19.00 GMT) y, durante este primer día de noviembre, el tronar de explosivos se escuchará por todas las calles de esta comunidad zapoteca.

Mientras ocurre el recibimiento, hombres y mujeres queman copal, una resina vegetal aromática que se utiliza en incensarios de barro para purificar y aromatizar las viviendas y así no falte nada para la mística recepción a la muerte que viene de visita.

“Es una costumbre que no debe de faltar en casa, quemar un poco de copal y que salga ese aroma que es la tradición para recibir a los muertos”, explica a EFE Yésica González, quien aviva el fuego de su incensario mientras su esposo se encuentra en la calle quemando decenas de cohetes.

Después viene el silencio habitual en las calles y es el momento de ingresar a las viviendas para poner un petate (tapete elaborado con palma silvestre utilizado en México para descansar sobre el piso) extendido a un costado de la ofrenda elaborada con frutas, flores y la comida y bebida favoritas del difunto.

OFRENDAS PARA LOS “VISITANTES”

Epifanio Luis Pérez colocó pescado seco y pan de muerto elaborado en Mitla a la ofrenda de su mamá, quien falleció a los 92 años. También dispuso un petate para que ella, después de “comer” los alimentos de las ofrendas, descanse del viaje al mundo de los vivos.

A sus 68 años, Pérez sigue preservando esta tradición como desde el primer día que la conoció. “Se ubica el petate para que descansen las ánimas que vienen en camino, es una tradición muy arraigada de nuestros ancestros, ellos viajan y nosotros seguiremos con nuestras costumbres”, sentenció.

De la visita de su madre, explicó a EFE que “ella reposará aquí y ya mañana (miércoles) se irá, también a las 12 del día”.

En Mitla, este suceso que se origina con el ancestral culto a los muertos de la cultura zapoteca, se practica desde antes de nuestra era en el valle de Oaxaca.

Este ritual se repetirá a las 12 del día de este miércoles, cuando las ánimas de los fieles difuntos, después de haberla pasado bien en el pueblo donde nacieron y murieron, sigan reposando en el lugar al que Mitla debe su nombre, el Mictlán, voz náhuatl que refiere el sitio a dónde van los muertos.

En México, el Día de Muertos surgió como una combinación de los rituales religiosos católicos traídos por los españoles y la conmemoración que los indígenas realizaban desde los tiempos prehispánicos.

Las culturas prehispánicas trasladaron su veneración cultural a los muertos al calendario cristiano, que coincidió con el final del ciclo agrícola del maíz, principal cultivo alimentario del país.

La celebración del Día de Muertos se realiza los días 1 y 2 de noviembre: el primer día corresponde a “Todos los santos”, para los menores de edad fallecidos, mientras que el segundo es el de los “Fieles Difuntos”, para rememorar a los adultos.