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March 2, 2024

Blinken y el canciller mexicano se llaman en medio de la tensión

Archivo. EFE/EPA/MICHAEL REYNOLDS

Washington, 14 mar (EFE).- El secretario de Estado de Estados Unidos, Antony Blinken, y el canciller mexicano, Marcelo Ebrard, mantuvieron una conversación telefónica para abordar la cooperación en materia de seguridad, en medio de la tensión entre ambos países por el asesinato de dos estadounidenses en el norte de México.

La llamada tuvo lugar el lunes, cuando Ebrard se encontraba en Washington reunido con los 52 cónsules mexicanos en Estados Unidos para lanzar una campaña en “defensa” de su país en respuesta a la petición de algunos republicanos de intervenir militarmente en México para combatir a los cárteles del narcotráfico.

El Departamento de Estado informó en un comunicado que Blinken y Ebrard hablaron sobre el secuestro presuntamente perpetrado por el Cártel del Golfo de cuatro estadounidenses en Matamororos (Tamaulipas, México), dos de los cuales fueron asesinados y los otros dos rescatados con vida.

También trataron “la cooperación en materia de seguridad entre Estados Unidos y México” para desmantelar las redes de precursores químicos utilizados para fabricar fentanilo, una droga potencialmente mortal.

Además, comentaron la visita de la semana pasada a México de la asesora de Seguridad Nacional de la Casa Blanca Elizabeth Sherwood-Randall para “interrumpir la cadena de suministro de drogas sintéticas y reducir los riesgos del consumo”.

“El secretario reafirmó el compromiso de Estados Unidos de apoyar a nuestras socios mexicanos y a proteger a nuestros ciudadanos de las redes criminales”, detalló el comunicado.

La tensión ha aumentado entre Estados Unidos y México a raíz del secuestro a plena luz del día de cuatro estadounidenses, dos de ellos asesinados, que habían viajado a Tamaulipas presuntamente para una operación estética y que aparentemente fueron atacados por error por el Cártel del Golfo.

La oposición republicana pidió declarar terroristas a los cárteles mexicanos y propuso una intervención militar en territorio mexicano, algo que ha descartado la Casa Blanca pero que ha enfurecido al presidente de México, Andrés Manuel López Obrador, quien ha calificado a los republicanos de “mequetrefes” e “intervencionistas”.