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February 28, 2024

Joaquín Cortés regresa con su flamenco a EE.UU. seguro de un público que no se cansa de él

El bailaor y coreógrafo español Joaquín Cortés posa en la alfombra azul de los Premios Billboard de la Música Latina celebrados en el Watsco Center de Miami, Florida. EFE/Marlon Pacheco

Miami, 11 oct (EFE).- El bailaor español Joaquín Cortés regresó a EE.UU. para comenzar una gira por las Américas después de ocho años de ausencia y con la convicción de que su espectáculo de flamenco simplemente “funciona” aunque sin entender aún el secreto de su éxito, según dice en entrevista con EFE.

“No tengo ni idea, yo me levanto todos los días, me subo al escenario y digo que sea lo que Dios quiera, y al final funciona”, subraya el coreógrafo.

Cortés, de 54 años, emprende con “ilusión” este diciembre su gira “Esencia”, que lo llevará a Houston, Miami, St. Petersburg, Chicago, y Los Ángeles para un primer “aperitivo” antes de partir hacia Latinoamérica.

“He montado más de diez obras a lo largo de mi vida, y todas han tenido éxito, a mayor o menor escala, siempre basadas en lo mismo, en un estilo de fusión con la base y la raíz del flamenco, que es mi cultura y es mi etnia, mi sangre; soy gitano”, dice.

Cuenta que tanto “Esencia”, como todos sus otros espectáculos, entre ellos “Cibayí”,”Live” y el exitoso “Pasión gitana”, que dice es “la obra española más vista del mundo” después de 30 años de su lanzamiento, relatan de alguna manera sus experiencias.

“Cada vez que monto una obra mía, siempre me inspiro en la propia vida, en vivencias, en mis viajes por el mundo, en este abanico de cultura, el poder haber estado en muchos continentes diferentes, en muchas culturas diferentes”, manifiesta.

El bailaor cordobés se siente agradecido por el nivel creativo, que -dice- lo ha acompañado desde muy joven.

“Todavía sigo con la misma ilusión de ese niño que soñaba con volar”, dice Cortés sobre sus 42 años de trayectoria.

Subraya que se siente orgulloso de llevar su propia compañía, de más de cuarenta bailarines, músicos y personal técnico, por todo el mundo y, sobre todo, “muy feliz de poder llevar nuestro arte y nuestra cultura”.

“Yo sigo siendo un gran defensor de la cultura. Tenemos que luchar por la cultura”, indica el español al reconocer que es mucho trabajo encargarse de la música original, la coreografía y el baile, pero que la pasión le sobra.

“Trabajo, trabajo, trabajo, disciplina, esfuerzo, lucha, talento, pasión, no lo sé, y pongo todo ahí y al final salen las cosas”, reiteró.

El flamenco ya es universal

Cortés está emocionado de su nueva gira global, que después de América lo llevará a otros continentes tras haberla iniciado este año con dos presentaciones en España después de un receso de unos cinco años por la pandemia y para dedicar tiempo a sus dos pequeños hijos.

Cuenta que las ovaciones de pie que tuvo en España le corroboraron que el público “no se ha cansado” de él ni que piensa que es “una pesadez” que siga haciendo lo mismo.

“Qué maravilla, qué bien, todavía seguimos ahí… y seguimos creyendo en y luchando por el arte”, recuerda sobre lo que pensó después de su presentación en Madrid.

Esta gira por Estados Unidos además la emprende como padre, en compañía de sus dos hijos que, dice, “de alguna manera también son el motor ahora de mi vida, lo que me hace levantarme cada día y luchar más”.

Es una emoción que no puede describir con palabras, dice sobre sus hijos, cuando los ve entre el público y ellos ven a la gente aplaudiendo. “Es una aventura nueva, es una etapa diferente”.

Su regreso al país busca también conquistar a un público más joven.

“Hacer que las nuevas generaciones vengan porque (…) yo soy un defensor de la cultura y creo que las nuevas generaciones tienen que venir a ver este tipo de espectáculos”. explica.

“Vuelvo con mucha ilusión, con muchas ganas, sabiendo que aquí hay un público que valora lo que tú has hecho durante tu carrera, que le gusta la calidad”, enfatiza el bailaor.

“Yo siempre digo que el flamenco ya no es de los gitanos. El flamenco ya es universal”, subraya.

“Vamos a intentar hacer que esas nuevas generaciones a través a lo mejor de sus papás (…) vean, se enamoren también del arte, se enamoren de la danza y de la música”, indica.

Recuerda que hace treinta años él creó su propio estilo de flamenco, que es un arte muy antiguo y tradicional, fusionando estilos de danza y de música “en beneficio precisamente de esas nuevas generaciones” y haciendo un tipo de espectáculo más global.

“Yo fui un revolucionario en su día de flamenco”, señala.