
Nueva York, 23 mar (EFE).- El Gobierno de Estados Unidos desplegó este lunes a agentes del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) en los aeropuertos del país para aliviar la carga de trabajo de la Administración de Seguridad del Transporte (TSA, en inglés).
El zar de la frontera de la Casa Blanca, Tom Homan, dijo este lunes que se enviarán oficiales del ICE a catorce aeropuertos estadounidenses.
Entre ellos están el de Chicago-O’ Hare, el John F. Kennedy y el de Newark -que operan para Nueva York-, el Internacional Southwest de Florida, el Louis Armstrong (Nueva Orleans) y el de Filadelfia y Pittsburgh, según la cadena CNN.
Una portavoz del Departamento de Seguridad Nacional (DHS, en inglés) dijo a NBC News que Trump está “tomando medidas para desplegar a cientos de agentes del ICE en los aeropuertos que se ven afectados negativamente”.
También estaba previsto enviar a oficiales del ICE al aeropuerto de LaGuardia, en el distrito neoyorquino de Queens, pero este permanecerá cerrado hasta al menos las 14:00 hora local (18:00 GMT) tras la colisión entre un avión y un camión de bomberos en la pista.
Homan explicó ayer que el ICE ayudará a la TSA “a hacer su trabajo en áreas que no requieren conocimientos especializados”, como vigilar una salida, gestionar las colas o controlar las multitudes.
Por su parte, el alcalde de Atlanta, Andre Dickens, aclaró que funcionarios federales le habían informado de que este despliegue “no tiene como objetivo llevar a cabo actividades de control migratorio”.
Sin embargo, la medida ha suscitado críticas de políticos de la oposición como Mikie Sherrill, gobernadora de Nueva Jersey, que aseguró que enviar a agentes “sin formación no es una solución aceptable”.
Del mismo modo, el líder de la minoría demócrata en el Senado, Chuck Schumer, calificó de “inaceptable” que “los trabajadores y los viajeros se vean convertidos en rehenes de juegos políticos”.
Los funcionarios de la TSA llevan sin cobrar desde febrero por el boicot demócrata contra la agresiva política migratoria del mandatario.
El Senado rechazó el viernes, por quinta vez desde febrero, financiar al DHS que lleva en cierre parcial cinco semanas y del que dependen TSA y las agencias migratorias.
La suspensión del pago de las nóminas de los trabajadores de TSA ha llevado a que muchos pidan bajas o se hayan despedido, provocando larguísimas colas en importantes aeropuertos estadounidenses como Atlanta, el JFK de Nueva York o el de Nueva Orleans.
“Los demócratas han paralizado el Gobierno y están castigando a los hombres y mujeres de la TSA porque no les gusta que se aplique la ley de inmigración”, indicó hoy Homan a periodistas desde la Casa Blanca.





