
Guayaquil (Ecuador), 24 mar (EFE).- El reloj marcó las 23:00 (5.00 GMT) y las calles de Guayaquil, la ciudad más poblada de Ecuador, se vaciaron casi por completo, dando inicio a la novena noche de toque de queda que rige en cuatro provincias del país con altos índices de criminalidad y violencia, en la que los controles apenas registraron detenciones.
Los policías se instalaron en veinte puntos de la ciudad que están considerados como “estratégicos”, con el objetivo de revisar a todo el que circulara durante el horario restringido, que termina a las 5:00 (10.00 GMT) del siguiente día.
Uno de esos está ubicado en el ingreso a la ciudad, en mitad del puente que une a Guayaquil con los municipios de Samborondón y Durán, éste último uno de los más violentos del país, pues los agentes buscan evitar que los grupos criminales utilicen la noche para trasladar droga hacia los puertos y armas para perpetrar los asesinatos, que ya empiezan a registrarse fuera del horario de toque de queda.
“Los delitos sí han migrado hacia otras horas, pero estamos realizando tareas de contención antes y después del toque de queda para bajar totalmente estas actividades criminales”, admitió el coronel Edison Palacios, jefe del operativo, que aseguró que la Policía investigaba un crimen registrado minutos antes del inicio de la restricción.

En el puente en el que se ubicó el punto de control circulaba poca gente, según pudo constatar EFE, la mayoría de ellas policías que cambiaban de turno, personal sanitario y otros trabajadores de servicios esenciales que tienen permitido estar en la calle, con excepción de tres hombres que iban en motos y que fueron detenidos después de que uno de ellos intentó escapar al ver el punto de control.
Los hombres aseguraron que no estaban haciendo “nada” y negaron haber botado al río algún artefacto, como presumía uno de los policías que los estaba interrogando.
Los tres fueron llevados hasta un juzgado, donde se decidiría si serían procesados por incumplir la medida, lo que los podría llevar a prisión entre uno y tres años.
En otros puntos de la ciudad también se registraron controles a los cada vez menos vehículos que quedaban en las calles mientras pasaban las horas.
Pese a que las provincias de Guayas, cuya capital es Guayaquil; Los Ríos; El Oro y Santo Domingo de los Tsáchilas concentran altos niveles de violencia, el ministro del Interior, John Reimberg, dijo este lunes en una entrevista televisiva que el objetivo del toque de queda no es disminuir la criminalidad o los asesinatos, sino “atacar a los objetivos” que tienen “de forma segura” y evitar que haya “víctimas colaterales”.

Aseguró que en estos días han destruido más de doce “campamentos, laboratorios” y otros sitios utilizados para almacenar droga o para esconder secuestrados.
Sin embargo, entre la noche del lunes y las primeras horas de la madrugada del martes Guayaquil parecía una ciudad fantasma, sin fuego cruzado que evitar.
Algunos comercios que se mantienen abiertos de noche, como los que están en las estaciones de servicio, aún tenían empleados que parecía que realizaban una jornada normal, aunque no tenían clientes que atender.
En el norte, un grupo de militares recorría los callejones de un violento sector, pero en el tiempo que estuvieron acompañados por EFE solo se encontraron con un hombre que estaba caminando.
Como él, 1.166 personas fueron registradas en las cuatro provincias intervenidas durante la primera semana del toque de queda, que estará vigente hasta el 31 de marzo y 982 fueron detenidas, la mayoría por violar la restricción de movilidad.





