
Miami (EE.UU.), 26 mar (EFE).- Usar inteligencia artificial (IA) mejora la eficiencia en las industrias creativas, pero daña la reputación de los creadores y las compañías, revela un estudio de la Universidad Internacional de Florida (FIU) que midió las opiniones de consumidores de videojuegos y publicidad en Estados Unidos.
La investigación encontró que, “desde la perspectiva del público en general o el consumidor, hay una penalidad reputacional asociada con divulgar el uso de IA”, explica a EFE el investigador Joel Carnevale del Colegio de Negocios de FIU, coautor del estudio publicado en el journal ‘Academy of Management Discoveries’.
“Hay una consistente documentación de este sesgo antropocéntrico, un sesgo donde la gente tiende a preferir la creatividad generada por humanos por encima de la creatividad generada artificialmente”, expone en una entrevista Carnevale, profesor asistente de administración.
Dos experimentos exhiben el costo de usar IA

El reporte, elaborado en conjunto con la Universidad de Syracuse, en Nueva York, se basó en dos experimentos que demostraron que la “reputación previa” de un artista u organización “no proporcionó un escudo protector para los creadores” si el público se entera de que usaron IA.
En el primero, los investigadores mostraron la misma música de un videojuego a los participantes, y a la mitad de ellos les dijeron que la compuso Hans Zimmer, músico alemán ganador del Óscar por películas como ‘El rey león’ y ‘Dune’, mientras que al resto le informaron que la compuso un estudiante universitario.
A su vez, a la mitad de cada grupo le comentaron que el respectivo compositor había usado IA, lo que provocó evaluaciones negativas, sin importar si el sujeto era el famoso compositor o el principiante.
“No importó si tenía una reputación fuerte o si eras un creador novato, usar IA o divulgar que usaste IA en el proceso dañó tu reputación”, advierte el profesor Carnevale.
Los resultados los reafirmó un segundo experimento, en el que las personas evaluaron a un hipotético empleado de publicidad que ha ganado premios en cuatro grupos, incluyendo uno que supo que el creador usó IA en sus anuncios y otro que pensaba que había usado esta tecnología solo en tareas administrativas.
Al tercer grupo le informaron de forma explícita que el publicista no había usado inteligencia artificial y al último no le comentaron nada.
Las personas evaluaron de manera más negativa al trabajador al saber que había usado IA, incluso en el grupo al que le informaron que solo la utilizó para tareas administrativas como calendarización y escritura de correos electrónicos.
Implicaciones en la industria real
Los hallazgos muestran que, “tanto para artistas como creadores, va a ser cada vez más importante manejar no solo el resultado creativo, sino también el proceso creativo per se, porque a las personas parece que genuinamente les importa esto”, concluye Carnevale.
El profesor cita dos casos recientes: uno en el que la editorial Hachette canceló este mes la publicación en Estados Unidos de la novela de terror ‘Shy Girl’ porque los lectores acusan a la autora, Mia Ballard, de usar IA.
Y el segundo, una polémica entrevista del New York Times con la escritora Coral Hard, quien presumió de haber usado inteligencia artificial para escribir cerca de 200 novelas el año pasado.
El investigador de FIU reconoce que un escenario posible es que la IA se normalice conforme las industrias creativas y el público aprecie su eficiencia.
“Sin embargo, aunque la IA puede volverse cada vez más normalizada, eso podría incrementar el valor de la genuina creatividad humana también. Así que podría haber un valor añadido en las formas más humanas de creatividad”, expone.
Pedro Pablo Cortés





