Saturday, January 22, 2022

Reforma eléctrica puede tensar la primera reunión de López Obrador y Biden

El presidente de EEUU Joe Biden. EFE/EPA/Chris Kleponis / POOL/Archivo

México, 28 feb (EFE).- La polémica reforma eléctrica de México y la visión contra las energías verdes corren el riesgo de convertirse en la principal diferencia política del presidente Andrés Manuel López Obrador en su primera reunión este lunes con su homólogo estadounidense Joe Biden en una cara a cara clave para las relaciones bilaterales.

La reunión virtual ocurrirá una semana después de que la Cámara de Diputados de México aprobó la reforma a la Ley de la Industria Eléctrica, que privilegia a la Comisión Federal de Electricidad (CFE) en detrimento de las empresas privadas, sobre todo extranjeras y de renovables, y que constituye una apuesta a contracorriente de México en beneficio del petróleo frente a las energías solar y eólica.

DEFENSA DE LA ‘SOBERANÍA’

La iniciativa de López Obrador, ahora en el Senado, eliminará el criterio económico para siempre despachar primero la electricidad de las plantas hidroeléctricas y de combustibles fósiles de la CFE sobre las centrales privadas de renovables y de ciclo combinado.

También, de forma retroactiva, ordena revisar los contratos previos del Gobierno con particulares y cambia las reglas de los Certificados de Energía Limpia (CEL) para darlos a plantas viejas de la CFE.

El presidente mexicano ha argumentado que es su deber defender la “soberanía”, pero supone cuestionar las inversiones de empresas norteamericanas y europeas en el sector energético que constituye una expropiación encubierta y que implicará la presentación de múltiples demandas en tribunales internacionales.

Fotografía del pasado 24 de febrero de 2021 del mandatario mexicano, Andrés Manuel López Obrador, durante un acto protocolario en la ciudad de Iguala en el estado de Guerrero (México). EFE/David Guzmán

“Avanzaron bastante en la privatización del petróleo y de la industria eléctrica, pero afortunadamente se dio el cambio, el pueblo dijo ‘basta con la robadera, con el saqueo’, sobre todo de empresas extranjeras”, manifestó este domingo López Obrador para justificar su apuesta por una vuelta al monopolio en el sector energético.

Pero el Gobierno no puede escudarse en la “soberanía” porque firmó el Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC) y el Acuerdo de París, opina Emerson Segura, investigador del Centro de Estudios Internacionales Gilberto Bosques (CEI).

UNA NUEVA RELACIÓN

El tono defensivo de López Obrador frente a Biden contrasta con el que tuvo con Donald Trump, quien consiguió que México desplegara a la Guardia Nacional en su frontera sur para detener a los migrantes centroamericanos.

Por ello, Segura considera “poco creíble” el argumento de la soberanía del Gobierno de México, que además ha adoptado argumentos contra las energías limpias similares a los del Partido Republicano de Estados Unidos.

“Parece que México reaccionaba con la zanahoria y el garrote, que el Gobierno mexicano respondía a la lógica de Trump y que se sentía bastante cómodo aunque funcionaba a partir de la amenaza”, sugiere.

MAYOR PRESIÓN

La presión de Washington ya se materializa con el reclamo de certidumbre para las inversiones que hizo el Departamento de Estado la semana pasada, apunta Brenda Estefan.

En tanto, la próxima Representante de Comercio de Estados Unidos, Katherine Tai, ha advertido que el cumplimiento del T-MEC será prioritario.

El sector energético es uno de los seis temas que contemplan paneles de resolución de controversias bajo el T-MEC, recuerda la analista.

“Estados Unidos no está expresando su opinión respecto a cuestiones internas de la CFE, sino respecto a cuestiones violatorias de lo establecido en el T-MEC”, señala.