Wednesday, May 05, 2021

Congelación de gametos: La esperanza para los amenazados arrecifes coralinos

Recife (Brasil), 10 mar (EFE).– La congelación de gametos, que son las células reproductoras, y la inseminación in vitro de las mismas se ha convertido en una de las esperanzas para la supervivencia en el mundo de los arrecifes coralinos, que para los especialistas en Brasil están más amenazados que la propia selva amazónica.

Un grupo de científicos brasileños de diversas áreas descongeló entre octubre y diciembre gametos que eran conservados desde hacía un año a bajas temperaturas con semen y óvulos de los corales y comprobó que entre el 35 % y el 40 % presentaron “resultados promisorios” con “espermatozoides vivos”.

“Una vez que se consigue definir y ejecutar un protocolo de congelación adecuada, la célula preservada puede durar por tiempo indeterminado”, señaló en una videoentrevista con EFE el profesor Leandro Godoy, de la Facultad de Agronomía y doctor en zootecnia de la Universidad Federal de Río Grande do Sul, en Porto Alegre (sur).

Para Godoy, coordinador del proyecto de criobiología para la preservación de los arrecifes coralinos, ese proceso necesita “ser bien hecho y eso significa retirar cualquier molécula de agua del interior antes de la congelación para que no tenga formación de cristal de hielo y consigan mantener viable la célula”.

“El tiempo (de congelación) no importa, ellos pueden durar una semana, un año, diez años, cincuenta años o cien años teóricamente. Ya fisiológicamente hablando es como si el tiempo no pasase. Esa célula está paralizada sin cualquier reacción metabólica, sin ningún envejecimiento celular. Ella está parada en el tiempo”, aseveró.

UNA CIENCIA NUEVA

La llamada técnica de criopreservación aplicada a corales comenzó en Hawai en 2006 y después fue utilizada por científicos de la Universidad de Taiwán. Actualmente el proyecto brasileño es el tercero en el mundo y el único desarrollado en el continente americano con ese tipo de biotecnología.

La criobiología, apuntó Godoy, “es una ciencia relativamente nueva comparada con cualquier otra ciencia. El primer caso de éxito de material biológico, con semen congelado de un ave, fue en 1949. Es una ciencia de setenta años y solo recientemente fue descongelado un embrión humano que llevaba cincuenta años congelado”.

“Es una herramienta muy interesante para fines de conservación de cualquier tipo de especie salvaje o amenazada de extinción justamente por esa técnica de preservar material genético por tiempo indeterminado”, subrayó.

No obstante, el experto señaló que “la criobiología no es la única vía (para la supervivencia de los corales), pero con la suma de diversas ciencias, de la biotecnología, con sus investigadores, puede contribuir mucho a la preservación de los arrecifes coralinos”.

MÁS AMENAZADOS QUE LA AMAZONÍA

Especialistas de todo el mundo coinciden en que un 50 % de los arrecifes coralinos ha desaparecido en el planeta y por causa del calentamiento global, de la pesca indiscriminada, la contaminación de los océanos y hasta del turismo irresponsable, ese tipo de formaciones pueden desaparecer totalmente a finales de este siglo.

Para Miguel Mies, doctor en oceanografía de la Universidad de Sao Paulo (USP) y coordinador de investigación del Projeto Coral Vivo, en Porto Seguro (Bahía, nordeste), la región en el mundo con mayor variedad de corales, el actual “escenario es muy negativo y falta educación para sensibilizarse”.

“Es una pena tener miles de kilómetros cuadrados de arrecifes coralinos en Brasil y la mayoría de la población no sabe lo que es eso y cuanto es importante. Todo mundo sabe muy bien de la importancia de la selva amazónica, pero no saben casi nada de los arrecifes coralinos”, comentó Mies en videoentrevista con EFE.

De acuerdo con el oceanógrafo “los arrecifes coralinos están muchísimo más amenazados que la selva amazónica hoy en día, a pesar de todos problemas gravísimos que la selva amazónica viene enfrentando también”, como deforestación e incendios.

DIFICULTADES POR LA PANDEMIA

Projeto Coral Vivo es una institución científica con una base en Porto Seguro, pero cuenta con una amplia red de trabajos de investigación de arrecifes coralinos que opera en todo el litoral brasileño, ahora con el respaldo del proyecto de la Fundación Grupo Boticario, liderado en la parte técnica por Godoy y su equipo.

A pesar de la continuidad de las investigaciones, el trabajo en campo se vio afectado por la pandemia del coronavirus, que ha impedido el desplazamiento de varios equipos científicos.

“Son experimentos de gran porte, con mucha gente trabajando al mismo tiempo y que estaban previstos para ocurrir entre 2020 y 2021 y ahora quedaron para le período 2022-2023, corriendo el riesgo de perder datos por no ir al campo a recolectarlos”, manifestó Mies.