Monday, January 17, 2022

Proyecto artesanal brinda ayuda a migrantes que esperan en México

Tucson (AZ), 10 diciembre (EFE)- A través de la venta de mantas, bolsas y chamarras bordadas por manos de inmigrantes, el Proyecto Artesanal del grupo Madres e Hijos busca recaudar fondos para cubrir algunas necesidades de las mismas migrantes que esperan del lado mexicano de la frontera a que se procese su petición de asilo, una ayuda más requerida tras la activación del programa “Quédate en México”.

La experiencia tras la aplicación del programa, que obligó a cerca de 70.000 personas a esperar por meses en la frontera con México una oportunidad de presentar su petición de asilo en los Estados Unidos, enseñó la necesidad que existe entre los migrantes que languidecen en el lado mexicano.

“Este proyecto es una ‘luz de esperanza’ para muchas mujeres, algunas de ellas que ya previamente han sido deportadas”, explicó a Efe Dora Rodríguez, presidente del grupo Rescate Salvavisión Arizona.

La activista añadió que con este proyecto quieren dar a las migrantes la oportunidad de obtener un poco de ingreso mientras esperan se procesen sus casos “y no traten de cruzar la frontera poniéndose en manos del trafico organizado”.

Los bordados forman parte del Proyecto Artesanal del grupo Madres e Hijos, idea que surgió hace un año tras el incremento en el flujo migratorio a través de la frontera.

Ahora tras la reactivación del programa de los Protocolos de Protección al Migrante (MPP), mejor conocido como “Quedate en México”, las organizaciones anticipan más muertes y más peligro para los migrantes.

El proyecto da la oportunidad tanto a mujeres que se encuentran del lado mexicano esperando su proceso de asilo, así como a mujeres que fueron deportadas a sus países de origen como El Salvador, Guatemala y Honduras.

Los bordados que hacen les permiten generar un poco de ingreso a sus familias, lo cual el grupo espera también sirva como un incentivo para que no traten de regresar poniendo en peligro sus vidas y se mantengan unidos con sus familias.

“Todo el dinero que se recauda de las ventas va directamente a todas estas familias”, enfatizó Rodríguez quien es también la fundadora del centro de atención de migrantes Casa de La Esperanza en Sasabe, Sonora, México, en la frontera con Arizona.

Imágenes de flores, saguaros, girasoles, flores silvestres, muñecas, son solo algunos de los bordados que hacen estas mujeres migrantes. Todos inspirados en sus vivencias personales.

“Cada uno de estos bordados representa una esperanza de vida, una luz en la oscuridad. Las mujeres dicen que para ellas es terapéutico, es un momento de silencio donde buscan expresarse por medio de los colores”, dijo Rodríguez, que cruzó el desierto de Arizona hace varias décadas.

Aseguró que este proyecto les ayuda a las mujeres también a ganar autoestima y sobre todo saber que su trabajo es apreciado por otros.

La organización de Madres e Hijos fue establecida por Laurie Benson, una idea que surgió después que visitara la frontera de Arizona en febrero del 2020.

Mientras manejaba por el Monumento Nacional de Organ Pipe Cactus se encontró a un grupo de 15 migrantes provenientes de Ecuador que buscaban asilo en los Estados Unidos.

Entre el grupo viajaban 9 menores de edad, los cuales pasaron toda clase de peligrosos solo para llegar a la frontera y darse cuenta que no había ninguna posibilidad para ellos porque no se estaban procesando solicitudes de asilo, recuerda la activista.

“Por eso es tan necesario brindar un tipo de ayuda a todas estas familias,” señaló Benson a Efe.

Alrededor de nueve diferentes comunidades en México, Guatemala y El Salvador participan en este proyecto, que hasta el momento incluye a más de 100 mujeres.

Cada vez que una de estas mujeres termina una manta, una mochila o una bolsa se le pagan inmediatamente por su trabajo, explicó Benson.

Benson espera que a medida que el proyecto cobre más notoriedad y las ventas incrementen puedan expender la ayuda a más comunidades.

El proyecto se encuentra a partir de este viernes y hasta este domingo en la ciudad de Tucson participando en la Feria de la Cuarta Avenida donde esperan poder vender gran parte de los productos bordados que han hecho estas mujeres migrantes.