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June 24, 2024

¿Por qué hacemos propósitos de año nuevo?

Ir al gimnasio, comer más sano o aprender inglés son algunas de las metas que solemos marcarnos para el año que empieza. Alcanzarlas ya es otra cuestión. De hecho, la mayoría de las veces fracasamos estrepitosamente. Pero no desfallecemos, pues el año siguiente volvemos a ponernos objetivos de difícil cumplimiento…

+++ Los propósitos de Año Nuevo “suelen fracasar por ser muy ambiciosos, inespecíficos y poco realistas”, explica la psicóloga Olga Fernández-Velilla Lapuerta.

+++ “Será importante premiar nuestros logros o submetas a medida que los vayamos alcanzando”, recomienda la especialista.

+++ John Norcross, profesor de Psicología de la Universidad de Scranton (Estados Unidos), señala que “los deslices al principio no predicen el fracaso. De hecho, muchas personas que alcanzaron su objetivo manifestaron que esos primeros deslices fortalecieron su propósito”.

El 1 de enero el contador se pone a cero y tenemos por delante 365 nuevas oportunidades de hacer grandes cosas. O al menos eso creemos.

“Los últimos días del año tendemos a hacer ‘balance de lo bueno y malo’ como dice la canción. Nos despedimos de un número para entrar en otro e incluso hacemos una fiesta para celebrarlo. Todo ello propicia una sensación de cierre y, a la vez, de novedad”, señala Olga Fernández-Velilla.

El atractivo de “empezar de cero”

El cambio de año, el cambio de semana, el famoso “el Lunes empiezo” o el comienzo del curso escolar, nos llenan de una energía extraña, casi mágica. Es como si nos animara a confiar en nosotros mismos y a sentir que lograr aquello que tanto deseamos está en nuestras manos. Los errores pasados, pasado son, y la sensación de libro nuevo por empezar a escribir es sin duda liberadora. El nuevo año está cargado de simbolismo y nos damos permiso para volver a empezar, eliminando el juicio y la desidia.

No es la fecha en sí, es esa actitud interna hacia nuestros deseos y nuestra capacidad de lograrlos. Si te fijas, es la falta de juicio y el paso a la acción lo que marca la diferencia. ¡Toma nota! si puedes replicar estas condiciones en tu día a día, todos los días serán buenos para lograr tus propósitos.

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El mejor propósito para el año: Conectar con uno mismo

Sin embargo, ¡cuidado! Al hacer esta larga lista no debemos olvidarnos del propósito del que salen todos los demás: Conectar con uno mismo. Muchas veces mis pacientes me preguntan que cómo se hace esto: “Para, simplemente para”, les digo yo.

«Para de hacer, para de hablar, para de mirar el móvil, apaga la tele, para de pensar en trabajo, para de apuntarte a clases, para de comprar. Para conectar con uno mismo no hay que hacer nada, hay que dejar de hacer.»

Para tener éxito en nuestros propósitos, necesitamos que estén conectados con quienes realmente somos. Necesitamos tiempo para identificar nuestro estado interno, para hacer introspección, para sentir y ser.  Si no hago el ejercicio de conectar con el deseo profundo de realizar un cambio, de definir quién quiero ser a través de dónde pongo mi energía, toda la fuerza de voluntad del mundo, no será suficiente.

Necesitamos escucharnos, y para eso, ¡necesitamos silencio exterior e interior!

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La libertad en la renuncia:

Cuando nos proponemos algo: dejar de fumar, hacer ejercicio, estudiar algo, mejorar nuestros hábitos, dejar atrás relaciones tóxicas, miedos o bloqueos estamos voluntariamente dejando de lado la gratificación inmediata y el placer a corto plazo, por un esfuerzo que busca obtener un bien más profundo. En otras palabras, estamos eligiendo libremente estar más incómodos, vivir más conscientemente, exponernos al esfuerzo y a veces al malestar. Esta renuncia tiene que estar conectada con uno mismo y no con una imposición de la sociedad o de la moda.Si no, ¡estaremos deseando abandonar!

  • Perder peso por un deseo profundo de cuidarme (mimarme) y tratarme bien, no por reglas estéticas de una sociedad que te aturde con anuncios de comida y bebida pero te exige una delgadez extrema.
  • Dejar de fumar por un anhelo de sobreponerte a una adicción, no porque mi pareja también lo va a dejar.
  • Aprender idiomas por el deseo de mejorar profesionalmente pero conectar ese deseo con lo que anhelo para mi vida, para la vida de los míos. 

Este es mi deseo para este año que comienza, para mí y para todos. Un año de aprendizajes, de vivir más despacio, de tener tiempo para conectar con nosotros mismos y con los demás. Menos móvil, más paseos, menos listas de cosas por «hacer» y más momentos de simplemente estar.

Os dejo un vídeo antiguo y en este caso sólo centrado en mujeres, pero que podría aplicar a todos:

Si volviera a ser una mujer jóven

¡FELIZ AÑO!