Wednesday, January 26, 2022

Braille, el sistema que revolucionó el universo de los ciegos

El 4 de enero se celebra el Día Mundial del Braille, casi doscientos años después de que el inventor de este sistema de lectoescritura táctil, el pedagogo francés Louis Braille (1809-1852), revolucionara el mundo de los invidentes alejándoles de las tinieblas para brindarles un rayo de luz.

+++ El último informe de la Organización Mundial de la Salud refleja que alrededor de 285 millones de personas en el mundo padecen alguna discapacidad visual, de las que casi 40 millones son ciegos.

+++ Braille, ciego desde su infancia a consecuencia de un accidente doméstico, creó este método de comunicación de puntos en relieve en 1825, cuando sólo contaba 16 años.

+++ Pedro García Domínguez, invidente que fue profesor y filólogo, comenta: “Comencé a usar –el sistema Braille- cuando tenía 50 años al perder la visión casi al completo, y le aseguro que fue definitivo y me devolvió la dignidad y el orgullo que había perdido”.

La Asamblea General de Naciones Unidas acordó en noviembre de 2018 conmemorar por primera vez el Día Mundial del Braille el 4 de enero, una fecha que coincide con el nacimiento de su creador.

Braille, ciego desde su infancia a consecuencia de un accidente doméstico, creó este método de comunicación de puntos en relieve en 1825.

Braille, ciego desde su infancia a consecuencia de un accidente doméstico, creó este método de comunicación de puntos en relieve en 1825, cuando sólo contaba 16 años, a partir de otro sistema menos evolucionado que había utilizado el militar y aventurero francés Charles Barbier de la Serre, años antes.

Uno de estos invidentes a quien Braille transformó su vida es Pedro García Domínguez (Salamanca, 1946), que fue profesor y filólogo, quien ofrece su testimonio en una entrevista con motivo de esta conmemoración.

Domínguez se retiró hace 25 años a un bello pueblo medieval de Salamanca, Mogarraz, donde vive con su esposa Concha desde que perdió prácticamente toda la visión.

“HAY QUE APLICARSE PERO SE APRENDE RÁPIDO”.

— ¿Qué supone para un filólogo que ha dedicado gran parte de su vida a la escritura y la lectura perder la visión? ¿A qué edad le ocurrió?.

— Hace 25 años que perdí la vista, aunque eso sucedió progresivamente a causa de una enfermedad en mis retinas. Yo era profesor en la Universidad Complutense de Madrid y filólogo del Departamento del Español Urgente de la Agencia Efe, creado por el académico de la Lengua Fernando Lázaro Carreter, y perder la visión me supuso abandonar todo lo que amaba y jubilarme antes de tiempo.

El último informe de la Organización Mundial de la Salud refleja que alrededor de 285 millones de personas en el mundo padecen alguna discapacidad visual, de las que casi 40 millones son ciegos.

No poder leer mis libros ni escribir me provocó una gran frustración. Una persona que pierde la visión a los 50 años es un drama y como un sentimiento de perderlo todo. ¡Hasta los amigos!.

Mire, en mi caso ser escritor y gran lector, que era toda mi vida, e invidente, me lleva a la frase del poeta mexicano, Francisco de Icaza, que en uno de sus escritos refirió: “no hay en la vida nada como la pena de ser ciego en Granada”.

— ¿Cuándo empezó a utilizar el sistema Braille, qué sintió la primera vez que usó este sistema y cómo le afectó en su vida?.

— Comencé a usarlo cuando tenía 50 años al perder la visión casi al completo, y le aseguro que fue definitivo y me devolvió la dignidad y el orgullo que había perdido.

Es algo prodigioso. He “visto” (se ríe Domínguez a quien le queda un mínimo de visión en un ojo) a ciegos leer con Braille y es de vértigo, porque deslizan las hojas casi al mismo tiempo que pasan la mano por los caracteres con mucha facilidad. Es algo increíble, aunque yo necesito ir carácter por carácter para leer o escribir.

Conocía antes el método pero no lo utilizaba. Y ahora si claro. Pero hay que tener una maquina especial para ello.

– ¿Quien le enseñó a manejar este método?.

— Profesores que la Organización Nacional de Ciegos Españoles (ONCE).

— ¿Se acuerda de la primera palabra que escribió o leyó con este método?.

– ¡Si! La primera fue la ¡ONCE!. Es la mejor organización para nuestro colectivo y pionera en el mundo. Ciegos hay en todos los países pero ninguna le protege como lo hace la ONCE en España.

Braille, ciego desde su infancia a consecuencia de un accidente doméstico, creó este método de comunicación de puntos en relieve en 1825, cuando sólo contaba 16 años.

En Latinoamérica, me consta que, con su ayuda, han creado instituciones para invidentes maravillosas que no existen ni en Europa. Me gustaría ver cómo funcionan e iré alguna vez a Perú a Venezuela o a México.

Le diré más. No conozco ninguna organización de ciegos en Francia con la proyección de la ONCE a pesar de proceder de allí el fundador del Braille.

— ¿Es difícil aprender este sistema de lectoescritura? ¿Cuánto tardó usted en dominarlo?.

— Hay que aplicarse. Pero se aprende rápido. Es como un juego de seis puntos y la ausencia o presencia del punto le dan valor al carácter. Es fácil cuando se aprende. Sigo admirándome cada vez que veo a un ciego leer una página con solo pasar la mano de arriba a abajo. La máquina de escribir es peculiar y reducida y percute en una hoja. Es muy interesante.

SEIS PUNTOS QUE ABREN A LA COMUNICACIÓN ESCRITA A MILLONES DE INVIDENTES.

— ¿Ha quedado el Braille obsoleto con la aparición de las nuevas tecnologías o considera que sigue siendo una buena herramienta?.

— El método Braille es una herramienta esencial porque es de tamaño muy reducido y se puede escribir en cualquier sitio. Sigue siendo el gran sistema a pesar de las nuevas tecnologías.

El audiolibro y el teclado de voz son otras facilidades que tenemos, pero no son un sistema de lectoescritura y le insisto en que un ciego puede leer una página con solo pasar la mano.

Sin embargo, si encuentro una desventaja y es que se necesita un espacio ingente para almacenar los libros para ciegos con el sistema Braille porque son muy voluminosos. Una buena librería en este método no cabe en ninguna parte por el espacio que necesita. Por contra, la máquina de escribir es muy pequeña.

Antes de perder la vista vi la librería de un ciego en Madrid cuyas estanterías le ocupaban toda la casa que me dejó impresionado.

El Braille es un sistema de lectura y escritura punteada que ha sido adoptado en los programas de educación de personas invidentes de todo el mundo.

Está basado en la combinación de seis puntos en relieve sobre una superficie lisa, ordenados en dos columnas de tres cada una, que se perciben fácilmente con la yema del dedo.

No es un idioma, sino un alfabeto con el que -con esos seis puntos- los invidentes pueden formar, tanto letras como números o signos en cualquier lengua, lo que hace universal a un método de comunicación solo comparable al hito que supuso para la humanidad la invención de la imprenta.

El método también posibilita crear símbolos braille para grafías particulares, signos de puntuación, matemáticas o partituras musicales.

En 2009 y para adaptarse mejor a las nuevas tecnologías, se creó el Braille informático, que está formado por ocho puntos (dos columnas de 4), lo que amplía las combinaciones de 64 a 256.

En el caso de España, alrededor de un millón de ciudadanos tienen algún tipo de deficiencia visual debido a complicaciones de la retina y unos 73.000 sufren ceguera total.