
La Habana, 21 abr (EFE).– La inusual serie de entrevistas con medios internacionales que ha concedido el presidente cubano, Miguel Díaz-Canel, en las últimas semanas -sus énfasis, silencios y reiteraciones- aportan claves sobre las posiciones de fondo de la isla en medio de las tensiones con EE.UU.
El presidente cubano, que habla tanto para su audiencia interna como para la exterior, se ha referido en repetidas ocasiones a los mismos temas, a veces con frases muy similares, combinando retórica belicista, diplomacia e ideología, para fijar las líneas de la comunicación política del Gobierno cubano en una de sus peores crisis en décadas.
Desde la responsabilidad de las sanciones estadounidenses para explicar por la situación económica, hasta el reconocimiento de un “diálogo difícil, pero posible” con Wahington, pasando por “la responsabilidad de Cuba de defenderse” en caso de una agresión militar, estos son sus principales mantras.
Paz y guerra
La primera vez que Díaz-Canel se refirió una posible intervención militar por parte de EEUU, fue en la entrevista con el medio estadounidense Newsweek, publicada el pasado 3 de abril.
“Cuba no es un país de guerra. Es un país de paz”, dijo, a la vez que señaló que no existía “excusa” para que EEUU recurriera a la agresión militar “como salida para resolver las diferencias”.
Las frases serían repetidas después en la televisión estadounidense NBC, en la cual advirtió que, en caso de agresión, Cuba se defenderá. “Habrá combates, habrá lucha: nos defenderemos. Y si tenemos que morir, moriremos”.
Incluso hizo alusión a la respuesta popular al decirle al medio ruso RT el 17 de abril que en la isla “millones de cubanos” estarían dispuestos a luchar “por salvar la revolución y por defender el suelo cubano”. En TeleSur agregó que Cuba “tiene la responsabilidad de defenderse (…) para que no haya sorpresa y no haya derrota”.
Diálogo

El presidente cubano declaró a La Jornada de México el 26 de marzo que en aquel momento “había existido una conversación entre funcionarios cubanos y del Departamento de Estado”. No ofreció más detalles alegando que esos “procesos son muy sensibles”.
Los contactos también centraron la entrevista con Newsweek, como cuando aseveró que “el diálogo es posible (…) y podemos lograr algunos acuerdos, pero es difícil”.
Díaz-Canel instó después en NBC a un diálogo basado en el “respeto”, la igualdad y la soberanía nacional, sin condicionantes previos ni coerción, la misma postura que mostró a TeleSur al decir que ambos países podrían ser “muy aportadores”, si fueran capaces de “construir una relación civilizada con diferencias ideológicas, que se pueden superar”.
La culpa del bloqueo
Frente a las críticas de Washington sobre la situación económica de la isla, en una grave crisis económica desde hace seis años, Díaz-Canel ha reiterado que el principal lastre del país son las sanciones estadounidenses.
“Cuba ha vivido 67 años bloqueada”, expresó al diario mexicano La Jornada en referencia a la maraña de sanciones estadounidenses contra la isla y afirmó que era “el acto más fallido de los Gobiernos de EE.UU.”. A NBC le aseguró que se trataba de una política “genocida y cruel”.

En la entrevista con Newsweek añadió que era “una política de hostilidad, agresión y amenazas” y destacó la incidencia del “cruel bloqueo energético” estadounidense, que ha privado de petróleo importado a Cuba desde enero, lo que ha prolongado los apagones y paralizado la actividad económica.
Reformas
Díaz-Canel indicó a RT que el Gobierno cubano se está planteando un “redimensionamiento” de todo el aparato estatal, tanto el administrativo como el empresarial, buscando una mayor eficiencia, unos cambios que podrían incluso afectar a ministerios enteros.
También se hizo eco de algunos anuncios de apertura económica lanzados en las últimas semanas, como el que prevé permitir la inversión a cubanos residentes en el exterior.
El presidente cubano, sin embargo, trazó claras líneas rojas sobre los límites de estos cambios. “No está en juego nuestro sistema político ni ninguna decisión”, dijo a La Jornada.
Sobre la posibilidad de que Washington busque su propia salida de la presidencia de Cuba, Díaz-Canel aseguró que en la isla “no se pueden personalizar procesos como esos”, que no se tolerarán injerencias y que su puesto, en todo caso “depende del pueblo”.
EFE ha solicitado también una entrevista con Díaz-Canel, pero hasta el momento no ha obtenido respuesta.
Claudia Dupeirón





