Thursday, July 02, 2020

México inicia plan de distanciamiento con el reto de una economía desigual

México, 23 mar (EFE).- El Gobierno mexicano comenzó este lunes un plan de cuatro semanas para contener el COVID-19 con el reto de suspender actividades no esenciales en un país con 52 millones de pobres y más de la mitad de los trabajadores en la informalidad.

Muestra del desafío que lo escenifica Juana Hernández, una mujer que lleva 36 de sus 75 años con un puesto de pan y café en Ciudad de México que este lunes lucía sin apenas clientes por la crisis del coronavirus, una enfermedad en la que ella cree, pero “pero no exageradamente”.

“Si se encierra (la gente), ¿qué vamos a comer? ¿de dónde va a salir (el dinero)? Los que tienen niños, los que tienen todo eso, ¿a dónde van a dar?”, dice a Efe desde la avenida Insurgentes, una de las principales de la capital.

A diferencia de otros países, México inicia apenas este 23 de marzo la llamada Jornada Nacional de Sana Distancia, que contempla cerrar todas las escuelas, suspender actividades no esenciales de los sectores público y privado, posponer eventos masivos e invitar al repliegue familiar en casa.

Además, el Gobierno de Ciudad de México sugirió, sin contemplar todavía sanciones, cerrar a partir de este lunes gimnasios, cines, bares, iglesias, recintos culturales y eventos con más de 50 personas, una medida similar que ya aplican estados como Jalisco y Nuevo León desde la semana pasada.

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Pero la simple sugerencia de estas acciones preocupa a trabajadores de la capital, que pese a considerarse una de las zonas más ricas del país tiene una tasa de informalidad del 49 %, en su mayoría vendedores callejeros, según el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi).

“No se puede (parar) porque primero, no nos están dando un apoyo económico para nada. Y no tienen derecho a decirnos que paremos porque ellos se van con goce de sueldo”, opina Verónica Juárez, tras vender solo 40 % de los alimentos que había preparado.

El 41,9 % de la población mexicana vive en la pobreza, según el Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (Coneval), mientras que la informalidad laboral es de 56 %.

Esta realidad es palpable a solo unas calles del Palacio Nacional, donde Carlos Villanueva, quien vende mercancía en la acera, expresa tenerle más miedo al daño económico que a la enfermedad.

“Yo no acuso al Gobierno de nada, simplemente cada quien sus trabajos. Nada más yo pido una cosa, como comercio, que nos dejen vender”, argumenta.

Frente a él, Yessica Flores lamenta la baja de clientela que empieza a percibirse pese a reconocer el peligro de la pandemia.

“Las recomendaciones de salud nos dicen eso, que nos mantengamos en cuarentena y pues es lo que se está tratando de hacer. Nosotros sí tenemos que estar aquí al pie del cañón porque nos debemos a nuestras ventas”, relata.

“NO DEJEN DE SALIR”

Ante este panorama de la economía mexicana, que arrastra una contracción de 0,1 % en 2019, el presidente Andrés Manuel López Obrador pidió seguir con el consumo en las calles pese al COVID-19, que ha causado 367 contagios y cuatro muertes, una de ellas reportada este lunes por el Gobierno de Jalisco y otra este mismo día en Ciudad de México.

“No apanicarnos, vamos hacia adelante, y no dejen de salir. Todavía estamos en la primera fase, yo les voy a decir cuándo no salgan, pero si pueden hacerlo y tienen posibilidad económica, pues sigan llevando a la familia a comer a los restaurantes, a las fondas”, dijo este domingo en la noche en un vídeo en Facebook.

Estas declaraciones, que se han viralizado al convertirse en tendencia la etiqueta #LopezLiesToTheWorld (López le miente al mundo), encuentran eco en líderes como José Sánchez, presidente de la agrupación política nacional Fuerza del Comercio, que representa a 15 organizaciones.

“Las medidas que están tomando por el virus, creo y considero que en los artículos de primera necesidad no pueden ser porque la gente tiene que comer. Además los niños van a estar descansando un mes, tienen que llevarles los alimentos”, defiende desde un mercado en la colonia (barrio) Del Valle, en el sur de la megalópolis.