Monday, October 25, 2021

Cuatro ciudades de Latinoamérica sufren la peor cara de la pandemia de COVID-19

Bogotá, 25 abr (EFE).- Hospitales con pocas camas y sin rayos X, recorridos por río de 6 horas a 3 días para ir a un centro de salud, cuerpos tirados en las calles tapados con una sábana. La ecuatoriana Guayaquil, las amazónicas Manaos en Brasil e Iquitos en Perú y la mexicana Tijuana son cuatro de las ciudades de Latinoamérica que sufren con más dureza los estragos del coronavirus, que ha demostrado no tener miramientos con nadie.

En estos lugares, que no son los más grandes de sus países pero se han convertido en epicentro de la pandemia, los sistemas sanitarios y funerarios han colapsado, o están a punto de hacerlo, por la forma descontrolada como avanza la enfermedad, que ya deja más de 125.000 casos y unos 6.000 muertos en la región, según datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS). Y lo peor: el pico máximo del COVID-19 ni siquiera ha llegado y se espera para mediados o finales de mayo.

CADÁVERES EN LAS CALLES

Médicos y trabajadores de salud se preparan en un improvisado hospital en el Centro de Convenciones, el 24 de abril de 2020, en la ciudad de Guayaquil (Ecuador). EFE/ Mauricio Torres

“Guayaquil ha vivido una de las tragedias más grandes de la historia”, dijo el viernes Cynthia Viteri, alcaldesa de una población que condensa buena parte de los dramas del coronavirus en Latinoamérica. La segunda ciudad en importancia de Ecuador pasó de ser el centro económico del país a escenario de una situación dantesca: gente sacando de sus hogares cadáveres y dejándolos en las calles con una sábana encima, personas emprendiendo durante semanas búsquedas desesperadas de sus familiares en las morgues y después soportando una espera de hasta cuatro días para enterrarlos.

Con por lo menos 520 muertos y 10.400 contagios oficiales, Guayaquil suma el 51 % de casos de todo el país, lo cual se agrava al saber que Guayas, la provincia de la que es capital, suma casi 8.000 fallecimientos “extra” desde que comenzó la crisis sanitaria en el país el 29 de febrero y de los que, reconocen las propias autoridades, es casi imposible saber las causas exactas.

HOSPITALES DESBORDADOS Y FOSAS COMUNES

Médicos y trabajadores de salud se preparan en un improvisado hospital en el Centro de Convenciones, el 24 de abril de 2020, en la ciudad de Guayaquil (Ecuador). EFE/ Mauricio Torres

En Manaos, la emergencia afecta tanto a los vivos como a los muertos. Los hospitales están colapsados y los ataúdes ya no caben en su mayor cementerio, por lo que los cuerpos van ahora a intentar descansar en fosas comunes: de un promedio de 20 a 35 entierros diarios se ha pasado a casi 100.

Muy pocas camas y casi equipamiento nulo para los casos graves, frigoríficos instalados hace poco en un hospital para suplir la falta de espacio para los cadáveres, trabajadores sanitarios con trajes blancos, máscaras y guantes trasladando cuerpos y excavadoras abriendo trincheras en el cementerio.

El ”Estado se encuentra extremadamente ausente”, denunció Luigi Fernandes, quien sufrió hace un par de semanas la muerte de su suegra, de 67 años, por culpa del COVID-19 y que dijo que en el hospital en el que estuvo internada 8 días los rayos X no servían, solo contaban con un respirador y ellos mismos tenían que comprar los medicamentos.

DESAMPARADOS EN LA AMAZONÍA

Unos 700 contagiados y 23 muertos. Aunque la región de Loreto ocupa el cuarto lugar en Perú, son unos números que en la coyuntura actual de la pandemia no parecen catastróficos pero que ya causaron que la morgue del hospital provincial, en el corazón amazónico, excediera su capacidad y no pueda recibir más cadáveres, mientras que los que están permanecen apilados dentro de bolsas negras de basura.

Iquitos, la mayor ciudad de la Amazonía en Perú, es la que concentra la mayoría de los problemas de la región, en la que medidas de contención como cuarentenas o uso de mascarillas son prácticamente inexistentes y que además incluye a las comunidades indígenas a su alrededor, que viven alejadas de los hospitales y centros de salud.

SATURACIÓN HOSPITALARIA EN FRONTERA CON EE.UU.

Pacientes esperan a ser atendidos en un hospital, el 18 de abril de 2020, en Tijuana, estado de Baja California (México). EFE/Joebeth Terriquez

“Estamos al borde de la saturación”. Así, tajantemente, se refirió el jueves en entrevista con Efe el subsecretario mexicano de Prevención y Promoción de la Salud, Hugo López Gatell, a la situación en Tijuana, en la frontera con EE.UU., y donde hasta ese día se habían reportado 588 contagios y 89 muertes, más de la mitad que en todo Baja California, al que pertenece.

Aunque actualmente la ocupación hospitalaria en ese estado es de entre el 44,9 % y el 73,02 %, dependiendo de la entidad, y con una utilización de un 69 % de los ventiladores disponibles, lo que preocupa a las autoridades es que el pico máximo de la enfermedad se estima que se dé entre el 8 y el 10 de mayo y Tijuana, junto con Ciudad de México, es el epicentro de la pandemia en el país

Además, hace poco el gobernador estatal, Jaime Bonilla, aseguró que los trabajadores sanitarios están “cayendo como moscas” ante la falta de protección y seguridad en el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS).

Edwin Álvarez Toro