Friday, October 22, 2021

“No sé si mi tío está vivo”: colapso y desinformación en hospitales mexicanos

Fotografía del 4 de mayo de 2020 que muestra a familiares de pacientes esperando información de ellos en el Hospital General Dr. Juan Ramón de la Fuente, en Ciudad de México (México). EFE/ José Méndez

México, 5 may (EFE).- La saturación y la falta de información sobre el estado de los pacientes se ha agudizado en algunos hospitales de Ciudad de México cuando falta muy poco para llegar al pico de la pandemia del COVID-19, lo que ha forzado a las autoridades a admitir la situación y a emprender medidas para revertirla.

Un tercio de los 69 hospitales habilitados para atender la pandemia en el área metropolitana de la capital mexicana, donde viven 22 millones de personas, ya no admiten pacientes, lo que obliga a enfermos y familiares a emprender un largo periplo para conseguir ser atendidos.

Una situación que se complica a medida que avanza el virus, que lleva casi 2.300 fallecidos y 25.000 contagios en el país.

Siendo la capital el principal foco rojo con más de 500 muertos y 6.785 contagios cuando quedan pocas hora de alcanzar el pico de la pandemia, previsto para este 6 de mayo según las autoridades.

NO SABEN NADA DE SUS FAMILIARES

Fotografía del 4 de mayo de 2020 que muestra a familiares de pacientes esperando información de ellos en el Hospital General Dr. Juan Ramón de la Fuente, en Ciudad de México (México). EFE/ José Méndez

Encontrar un hospital que admita a un probable enfermo del COVID-19 no es más que el inicio de un viacrucis para sus familiares, que entran en un estado de incertidumbre sobre la situación del paciente.

Noemí llegó hace tres días al Hospital General de México con su tío Armando, de 46 años y con problemas para respirar, luego de que en otro centro no lo atendieran. Cuenta a Efe que no sabe nada de él desde que lo intubaron, ni tan siquiera “si sigue vivo”.

“Nos dijeron que le iban a realizar la prueba de COVID por si la neumonía era por ese virus u otro tipo, pero hasta ahorita no nos han dado informe”, cuenta sentada en un banco de la calle frente a una reja donde varias personas esperan a que alguien del hospital grite el nombre de su familiar ingresado para informar de su estado.

En la mano sostiene una factura de 3.554 pesos (unos 150 dólares). Es el costo de análisis de sangre y orina, entre otros, que le hicieron a su tío. Noemí no sabe cuál fue el resultado de estos estudios ni tampoco puede pagarlos porque se quedó sin trabajo por la cuarentena.

Frente a las puertas de urgencias de varios hospitales capitalinos se repite la misma tónica: Familiares pasando la noche en bancos o sentados en sillas de campin, rostros de preocupación y hartazgo, orejas abiertas por si escuchan el nombre de sus pacientes y sollozos al conocerse la muerte de un enfermo.

ANUNCIAN NUEVAS CAMAS Y CARPAS INFORMATIVAS

Fotografía del 4 de mayo de 2020 que muestra a familiares de pacientes esperando información de ellos en el Hospital General Dr. Juan Ramón de la Fuente, en Ciudad de México (México). EFE/ José Méndez

Esta situación, que se arrastra desde hace semanas, estalló el pasado viernes cuando un grupo de familiares irrumpió en el Hospital General Las Américas de Ecatepec, a las afueras de Ciudad de México, para confrontar al personal médico por la falta de información sobre el estado de salud de los ingresados.

Tras esta situación, la jefa de Gobierno de la Ciudad de México, Claudia Sheinbaum, anunció que este martes se instalarán carpas afuera de los hospitales para informar a familiares las 24 horas.

Además, las autoridades capitalinas facilitaran videollamadas entre los enfermos de COVID-19, que están aislados y no pueden recibir visitas, y sus familias.

Mientras tanto, las autoridades trabajan a contrarreloj para aumentar la capacidad hospitalaria de la zona del Valle de México, que incluye la capital mexicana y 59 municipios cercanos, donde ya están ocupadas el 61 % de las 1.800 camas con ventilador y el 69 % de las 5.000 camas de hospitalización general.

Según los peores pronósticos, se requerirán 3.000 camas con ventiladores, por eso el Ejército y la Marina anunciaron que pondrán a disposición del sistema sanitario 1.400 camas nuevas.

Paralelamente, ya se abrió un centro de convenciones para albergar a enfermos en estado estable, que ya alberga a 34 pacientes de los 234 disponibles, y se prevé habilitar un autódromo con 218 camas.