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July 4, 2022

La desaparición de las Escuelas de Tiempo Completo preocupa en México

Fotografía de archivo fechada el 15 de febrero de 2021 que muestra a un menor mientras toma clase en una escuela de tiempo completo, en la Ciudad de México (México). EFE/José Pazos

Ciudad de México, 2 abr (EFE).- La desaparición de las llamadas Escuelas de Tiempo Completo propuesta por el Gobierno federal, un programa que proveía de clases suplementarias y alimentación a unos 3,6 millones de niñas y niños en condiciones de pobreza en México, es un retroceso que tendrá impacto negativo en los menores y sus familias, estimaron expertos.

“Es una decisión muy desafortunada que exhibe la poca importancia que le da este Gobierno a la educación”, dijo este sábado a Efe Marco Fernández, profesor del Tec de Monterrey e investigador de la organización México Evalúa.

El pasado 28 de febrero, la Secretaría de Educación Pública (SEP) dio a conocer a través del Diario Oficial de la Federación (DOF) la eliminación del programa Escuelas de Tiempo Completo.

Un día después, la secretaria de Educación, Delfina Gómez, señaló que el fin del programa se debía a que esas escuelas no eran prioritarias en el programa “La Escuela es Nuestra”, que da presupuesto para mejorar la infraestructura de los inmuebles y por ello se decidió eliminarlas y distribuir esos recursos a otras necesidades.

“Para nosotros es muy prioritario darle atención a esas escuelas que todavía tienen esa necesidad (mejorar instalaciones) y por ello ‘La Escuela es Nuestra’ se va a enfocar principalmente a que el recurso sea ocupado para esa situación”, dijo la ministra, en defensa del nuevo programa.

En tanto, el pasado 17 de marzo, el presidente mexicano, Andrés Manuel López Obrador, justificó el fin de este programa pues aseguró que había “malos manejos”.

Esta decisión, que ha sido muy criticada, fue detenida este jueves por una juez mexicana que, tras un amparo presentado por la ONG Mexicanos Primero, ordenó que se paralizara el programa “La Escuela es Nuestra”, a modo de medida cautelar.

BENEFICIOS DESAPARECEN

Este programa inició en 2008, durante el Gobierno de Felipe Calderón (2006-2012), y actualmente en 27.063 escuelas se ofrecía este programa.

Estas escuelas otorgaban entre 1,5 y 3,5 horas de clases extracurriculares de disciplinas como arte, música, deporte, inglés en donde participaban menores de 5 a 12 años de zonas vulnerables.

De hecho, el 70 % de las escuelas participantes están en zonas indígenas y rurales; y el 55 % de los niños que estaban bajo este programa viven por debajo de la línea de pobreza, según explicó Alma Maldonado, doctora en educación superior e investigadora del Centro de Investigación y de Estudios Avanzados Cinvestav) con base en datos de la Secretaría de Educación Pública (SEP).

“Estas escuelas apoyaban a la gente que más lo necesitaba, a familias, a madres trabajadoras. Era importante para el país, para las zonas marginadas, en escuelas indígenas, semirurales”, señaló la experta.

RECRUDECERÁN CONDICIONES

Maldonado aseguró que la desaparición de este programa solo agudizará las condiciones de marginación, especialmente aquellas que están en un nivel crítico de pobreza.

“Es una tragedia educativa y social, sobre todo después de la pandemia”, puntualizó.

Rosa, una trabajadora doméstica que está a cargo de su nieta de 11 años, explicó a Efe que la eliminación del programa de Escuelas de Tiempo Completo le complicará todavía más su día a día, que ya de por sí era difícil con la pandemia.

Cuenta que previo a la emergencia sanitaria por coronavirus, llevaba a su nieta a una primaria del municipio de Nezahualcóyotl, del central Estado de México, que tenía un horario de 8 de la mañana a 4 de la tarde, lo que le permitía ir a trabajar sin mayores preocupaciones.

“Podía limpiar en esas horas un par de casas. Cuando vino la pandemia, tuve que reducir mis horas de trabajo, también el dinero que ganaba. Tenía la esperanza de que con el regreso a clases pudiera volver a mi trabajo normal, pero ahora con la desaparición de las Escuelas de Tiempo Completo, no sé qué haremos”, afirmó.

Rosa reconoció que la escuela representaba un gran apoyo no solo por el horario sino porque no se preocupaban “por la comida, porque comía en la escuela, incluso la mayoría de las veces salía con la tarea hecha”.

Según los expertos, al menos 1,6 millones de niños, niñas y adolescentes recibían un alimento en su escuela, el cual puede ser el único en todo su día, lo cual era fundamental en familias de escasos recursos.

Con el regreso semipresencial a las escuelas, Rosa sigue presionada, ya que su nieta solo acude un par de veces a la semana a la escuela, y con un horario de 9 de la mañana a mediodía.