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February 3, 2023

El papa insta a la Iglesia a superar “viejas lógicas” y atender a la sociedad

EFE/EPA/FABIO FRUSTACI

Ciudad del Vaticano, 31 dic (EFE).- El papa Francisco animó hoy a la Iglesia a superar “viejas lógicas de contraposición” y a atender a las necesidades y al “grito de ayuda” de la sociedad, en la misa de agradecimiento por el año que acaba en la basílica de San Pedro.

El pontífice se preguntó ante cardenales, arzobispos y fieles qué es lo que Cristo pide: “Nos confía su palabra y anima a zambullirnos en la masa, a implicarnos en el encuentro y en la relación con los habitantes de la ciudad para que su mensaje corra rápido”, sostuvo.

“Estamos llamados a encontrar a los demás y escuchar su existencia, su grito de ayuda ¡Escuchar es ya un acto de amor! Tener tiempo para los demás, dialogar, reconocer con mirada contemplativa la presencia y la acción de Dios en sus vidas”, invitó.

El papa explicó que este “servicio de amor” llega a “cambiar la realidad” en el mundo y dentro de los muros del catolicismo.

“Actuando así, de hecho, en la ciudad y también en la Iglesia circula un aire nuevo, ganas de ponerse en camino, de superar las viejas lógicas de contraposición y obstáculos para colaborar juntos edificando una ciudad más justa y fraterna”, indicó.

Francisco alentó a los prelados asegurando que “no debemos tener miedo o sentirnos inadecuados para una misión tan importante” pues Dios elige a sus servidores “porque son y se sienten pequeños”.

En estas primeras vísperas de la Solemnidad de María Santísima Madre de Dios, en las que tradicionalmente se hace balance y se agradece por el año que concluye, el papa presta especial atención a la ciudad de Roma, de la que es obispo.

EFE/EPA/FABIO FRUSTACI

Pues la capital “no solo es una ciudad complicada, con muchos problemas, desigualdades, corrupción y tensiones sociales” sino que en ella también hay lugar para la bondad, pues “Dios manda su Palabra que anida a través del Espíritu en el corazón de sus habitantes y les empuja a creer, a esperar a pesar de todo, a amar luchando por el bien de todos”.

Por ello mencionó y honró a “las muchas personas valientes, creyentes y no creyentes” que ha conocido en estos años de pontificado y que, a su parecer, representan “el corazón pulsante” de la capital italiana por su servicio a los demás.

“Dios nunca ha dejado de cambiar la historia y el rostro de nuestra ciudad mediante el pueblo de los pequeños y los pobres que la habitan. Él los elige a ellos, les inspira, les motiva a la acción, les hace solidarios, les empuja a activar redes y crear vínculos virtuosos, a construir puentes y no muros”, celebró ante la alcaldesa Virginia Raggi, que le escuchaba desde la primera fila.

La ceremonia comenzó a media tarde, cuando el papa recorrió el pasillo central de la imponente basílica vaticana apoyado en un báculo dorado, la cruz pastoral de Benedicto XVI, y besó la figura del Niño Jesús colocada a los pies del altar papal, mientras la asamblea entonaba solemnes cantos litúrgicos.

Tras su homilía, el pontífice rezó el Padre Nuestro y expuso el Santísimo Sacramento custodiado en un tabernáculo de oro, bajo el imponente baldaquino del templo vaticano, y después los asistentes, fieles, obispos y cardenales, entonaron juntos el himno del “Te Deum” en agradecimiento por el 2019.

El papa abandonó a pie la basílica bajo las notas del “Adeste fideles”, no sin antes saludar a la alcaldesa, y como de costumbre, acudió a la plaza de San Pedro para apreciar el árbol de Navidad y su monumental Portal de Belén, una representación esta que reivindicó recientemente en su carta apostólica “Admirabile signum”.

Allí le esperaban numerosos fieles y curiosos a los que el pontífice saludó, deteniéndose especialmente con los niños.

Gonzalo Sánchez